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Base de Morón ya tiene nuevo jefe militar
El cambio de la autoridad militar y la permanencia del funcionario civil parecen orientar el fiel de la balanza en la Justicia.
Desde el inicio del escándalo por el presunto tráfico de casi una tonelada de droga que habría sido cargada al avión Challenger 604 en Morón hubo señalamientos cruzados entre la Fuerza Aérea y la ANAC sobre quién tiene la responsabilidad de dar seguridad en el predio.
Como una pareja despechada, a pesar de convivir bajo el mismo techo -Palazón tiene la oficina un piso abajo del ahora jefe militar de Morón-, el funcionario civil no estuvo presente en la ceremonia. Ni siquiera la formalidad de un acto que lo había contado en otras oportunidades en el palco militar pudo romper el hielo del presente. Tampoco hubo representantes de menor jerarquía del organismo de control de la aviación civil, muchos de ellos son suboficiales -torreros y de plan de vuelo-, quienes aún lucen uniforme de la Fuerza Aérea porque no completaron el proceso de traspaso a las filas de la ANAC.
Formó al mediodía frente al mástil la mitad de los efectivos de la base; el resto estaba a la espera de brindar declaración testimonial ante el juzgado penal económico de Alejandro Catania.
Siete brigadieres -de poca antigüedad- flanquearon al designado jefe militar de Morón; el brigadier Enrique Amrein, jefe del Estado Mayor del Comando de Adiestramiento y Alistamiento, fue el encargado de ponerlo en funciones. Se notó la ausencia de los más antiguos de la cúpula, entre ellos, el brigadier mayor Raúl Acosta, subjefe del arma, a quien se esperaba en representación del titular de la fuerza; tampoco hubo enviados del Ministerio de Defensa. El saliente Ayerdi se animó al discurso, breves palabras de despedida, agradecimiento a sus colaboradores e introdujo al final la brasa candente: «Me voy porque pedí ser relevado», aclaró ante los cuadros. Los hechos difieren; según el relato de fuentes oficiales, la suerte de Ayerdi quedó sellada en la reunión secreta -no se permitió el acceso con celulares- que organizó el jefe Costantino el lunes pasado en el piso noveno del edificio Cóndor. A posteriori de ese encuentro con todos los brigadieres, donde la tensión llevó a uno de ellos a hacer callar al secretario general, Ernesto París, el titular de los aviadores hizo retirar a los más modernos y se quedó en otro salón con los brigadieres de mayor antigüedad, los comandantes de brigada. Entre los asuntos tratados, la prioridad fue el relevo de Ayerdi (sin pasarlo a disponibilidad como se había dispuesto con el comodoro Guillermo Juliá, hermano de los detenidos en España) para apaciguar las presiones políticas y de los medios de prensa. Horas después de su declaración como testigo ante el juez Catania y de conocer la decisión institucional, Ayerdi pidió una entrevista con el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, que le fue concedida. El ministro le comunicó que su relevo era el mejor camino para descomprimir la situación de tensión creada por el episodio de Morón. Todo quedó alineado en la gacetilla: «La Fuerza Aérea informa que en el día de la fecha el comodoro Jorge Alberto Ayerdi, jefe de la Base Militar Morón, ha solicitado el relevo de su cargo y la asignación de otras funciones luego de haberse presentado como testigo en la causa en que se investiga y que es de público conocimiento y con el fin de contribuir a transparentar la investigación en curso es que solicita el presente relevo».
Ayerdi aún no recibió su nuevo destino; se evalúa un cargo en Líneas Aéreas del Estado (LADE), la empresa estatal de vuelos de fomento. El relevado tiene experiencia, es piloto transportista.


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