21 de marzo 2018 - 23:46

Batalla en el Palacio

Batalla en el Palacio
El mundo político libra cada año en la Argentina una batalla silenciosa y a veces hasta poco elegante de la que el común de los mortales es absolutamente ajeno. Se trata del armado de la lista de diplomáticos que el Poder Ejecutivo envía al Congreso para que el Senado se los ratifique. No se trata de una lista normal y corriente, y mucho menos de un mero ejercicio de ascensos más o menos obvios dentro de la carrera diplomática. Todo lo contrario: el armado de esas planillas que, en distintas categorías, llegan al Senado, forma parte de una de las partidas de ajedrez más sofisticadas de la política local, en la que los radicales, con amplia trayectoria en los protocolos de "la casa", suelen ser primeros interesados.

Esos pedidos de ascenso ayer ingresaron al Senado. El Gobierno, por ahora, muestra allí que está dispuesto a pelear todas las batallas, dentro y fuera del propio Palacio San Martín, marcando territorio incluso sobre sus socios radicales.

En el reparto de ascensos de este año la regla presidencial fue otra: economía y equilibrio interno. Por ejemplo, Mauricio Macri le hizo lugar a Victorio Carpintieri (está entre los ascensos a ministros de 2ª) y que es un hombre clave de Horacio Reyser, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería que funge como asesor privilegiado y presente de Macri. Carpintieri es joven, considerando edades dentro de esa lista, y tiene calificación casi impecable en el San Martín.

Los pliegos de ascensos que Macri envió al Senado eran anoche la delicia de diplomáticos que los whatsappeaban de cuenta en cuenta.

En el juego de equilibrios, allí aparecía Maximiliano Gabriel Gregorio Cernadas, embajador en Hungría que también tiene la responsabilidad consular sobre Bosnia y Herzegovina, Croacia y Montenegro. Entre las anécdotas que la maldad de los pasillos de la Cancillería no deja pasar al olvido está una recomendación a Macri de incrementar la representación en Croacia justo cuando allí se jugaba un Grand Slam.

En el tramo del reparto de ascensos que calma a embajadores está Carlos César García Baltar, que maneja la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional. Su promoción se leía anoche como un guiño favorable a Jorge Faurie, en una puja entre la Rosada y la Cancillería por el armado final de la lista que siempre deja heridos. Todo un clásico que aportará divertimento en los próximos días, aunque sólo para entendidos.

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