La limitación que imponía la meta de Reservas Internacionales Netas a la capacidad de intervención del BCRA en el mercado de cambios dejó de existir a partir del lunes 29 de abril. Desde ese día el BCRA dispondría de un poder discrecional de intervención más vinculado al uso eficiente de sus recursos que a los compromisos plasmados en el último Memorándum de Entendimiento Técnico (MET) con el FMI.
El BCRA cuenta con u$s47.775 M para intervenir
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La discrecionalidad del uso de las reservas está definida por los factores que pueden modificar el objetivo de las Reservas Internacionales Netas (RIN). En efecto, en el MET (el que rige hasta ahora al menos) se establece que las metas de RIN deberán ajustarse por el nivel de intervención cambiaria que el BCRA efectúe.
Esto implica que, cuando el BCRA compra dólares (lo que ocurrió en enero/febrero) la meta de RIN aumenta, pero cuando vende, la meta de RIN baja. Esto último, que hasta el 28 de abril funcionaba por encima de la banda máxima de la ex “zona de no intervención” (ex ZNI), habría pasado a estar efectivo dentro de esta cuando el BCRA venda dólares. De este modo, si en el MET estaba previsto que las RIN fuesen de u$s20.000 M a fin de junio; si el BCRA durante ese mes vendió u$s1.000 M dentro de la ex ZNI, el objetivo de RIN caería a u$s19.000 M. Si esto funcionara así (habrá que ver si hay algún cambio en algún próximo MET), el objetivo de RIN perdería significativamente la importancia que tenía hasta el día 28 de abril y el BCRA pasó a contar con un poder de fuego mucho más relevante.
El stock de RIN considerado bajo la definición del FMI al 23 de abril era de u$s17.032 millones producto de restarle a las Reservas Brutas de u$s72.559 millones, los Pasivos Brutos (según la definición del MET) por u$s55.527 Millones. Pero si, como está establecido hasta ahora, la meta de RIN cambiará en función de las intervenciones que haga el BCRA, el stock de RIN es una mera formalidad y lo que cobra relevancia es la capacidad que tenga el BCRA de transformar sus pasivos brutos en dólares en municiones efectivas para actuar sobre el mercado de cambios. Así, lo que verdaderamente importaría es el tamaño del stock de las Reservas Potencialmente Usables (RPU) que, a diferencia del stock de las RIN, estimamos sería mucho más elevado.
Desde ese momento, lo verdaderamente “intocable” de las Reservas Brutas serían entonces los dólares que respaldan depósitos (los encajes en dólares que suman u$s15.726 millones) y los dólares que el BCRA tiene en las cuentas del Tesoro para pago de deuda (u$s9.058 millones). De este modo, cuando se restan estos “pasivos intocables” al stock de Reservas Brutas, el stock de RPU sumaría u$s47.775 millones.
El BCRA podría transmitir al mercado que estaría preparado para intervenir si fuera necesario hacerlo con hasta por ejemplo, u$s30.000 millones (de ese total de casi u$s48.000 millones). Esta suerte de Fondo de Estabilización Cambiaria podría formarse con u$s17.000 millones de RIN más los u$s7.000 millones de reservas que el FMI le diera al BCRA para fortalecerlas, más unos u$s6.000 millones de los fondos convertidos del swap de yenes (que totaliza más de u$s20.000 millones). Si así obrara el BCRA, las chances de dolarización por pánico caerían abruptamente, ayudando a que los meses que faltan hasta la elección transcurran con una significativa calma en el plano cambiario.
(*) Director de Gabriel Rubinstein & Asociados.



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