Belice: primera víctima del caso argentino contra buitres

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• Emitió deuda por u$s 1.000 M evitando la cláusula “Pari Passu”.
• Es el país del fondo buitre Keneth Dart

El juicio de la Argentina contra los fondos buitre y la posibilidad cierta de que haya un fallo que obligue al país a pagar el 100% más intereses de lo que éstos reclaman ya tienen el primer caso de un tercer Estado indirectamente afectado. Belice se convirtió hace unos días en el primer país en colocar deuda bajo las normas de la jurisdicción de Nueva York, aclarando que no respetará la cláusula "pari passu" ante una situación de crisis de deuda y que en un escenario de este tipo, con el 75% de aceptación de bonistas en default, se considerará como avalado un eventual canje de deuda.

El de Belice, un pequeño Estado centroamericano de habla inglesa con una larga historia de problemas de financiamiento, es el primer registro concreto donde la situación de la Argentina y su largo juicio contra los fondos buitre son tomados como referencia, y se impone por parte del emisor una aclaración puntual sobre cómo se manejará una eventual situación de reestructuración de deuda. En el escrito presentado el 15 de febrero pasado por el banco central de Belice se aclara que cualquier referencia de cambios en los mecanismos de pagos debido a una eventual crisis, y que lleve a un proceso de renegociación de las liquidaciones y las formas de pago, será considerado como avalado si el 75% de los tenedores está de acuerdo con los cambios. La emisión está fijada en u$s 1.000 millones, y según aclara el banco, está diseñada para canjear otros bonos de deuda emitidos anteriormente con el objetivo de mejorar el "performing" del pasivo de Belice. El título es emitido en dólares norteamericanos, tiene vencimiento en 2038 y comenzará a pagar amortizaciones en 2019. Pese a la cláusula del 75%, no le salió caro a Belice colocar estos bonos: el interés fijado llega al 6,767% anual, en sintonía con lo que obtienen en estos días países como Perú, México y España.

La novedad más importante de estos bonos es la fórmula utilizada para no aplicar el criterio de "pari passu", que tantos problemas le trae a la Argentina desde el lanzamiento de los canjes de 2005 y 2010. Según este concepto, los tenedores de bonos que no ingresaron a un canje tienen la posibilidad de reclamar iguales condiciones que los que voluntariamente aceptaron las quitas en un proceso de reestructuración, sin importar el porcentaje que haya aceptado esos recortes. De hecho, en el caso de la Argentina, la aceptación a los dos canjes supera el 93%, y, aun así, la Justicia norteamericana avala la aplicación del "pari passu".

De hecho, en el caso del bono de Belice, la legalidad de la condicionalidad del 75% es cuestionable, ya que no hay legislación norteamericana que reasegure que con la aceptación de ese porcentaje no regiría el criterio "pari passu". Así, un acreedor que integre el 25% que no acepte una reestructuración de deuda ante un eventual default podría recurrir a la Justicia de EE.UU. para que se le reconozcan sus derechos. Abogados de Nueva York afirman que la única forma en que este peligro quede eliminado es que haya una ley federal sancionada por el Congreso norteamericano que permita la emisión de deuda sin la problemática cláusula.

Curiosa parábola de Belice y los fondos buitre. La emisión en conflicto se diseñó precisamente para que el pequeño Estado centroamericano no sufra las consecuencias de las embestidas que vive hoy la Argentina. Sin embargo, Belice le da cobijo (y algo más) a uno de los mayores fondos buitre en actividad. Se trata de NM de Keneth Dart, quizá el más pintoresco, y peligroso, de todos los fondos que sondean oportunidades de default. Dart se instaló en Belice en 1990, luego de haber sido expulsado de su país de origen, Estados Unidos, por un doble problema. Según el fisco norteamericano, era deudor de impuestos por más de u$s 100 millones y corría riesgo de terminar preso. Pero, además, había vivido un severo atentado contra su vida, atribuido a mafias varias.

Dart, ya ciudadano de Belice, compró cash su nombramiento como cónsul de ese Estado en Sarasota, la ciudad donde residía y vivía aún su exmujer. Su intención era convertirse en agente diplomático para obtener inmunidad legal ante la Justicia de ese país, y por residir nuevamente en los Estados Unidos, sin la necesidad de pagar impuestos. El Congreso norteamericano rechazó la maniobra, al explicar que no se entendía por qué Belice quería un consulado en una ciudad donde no había ningún ciudadano de ese país a 400 kilómetros a la redonda.

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