14 de mayo 2012 - 00:00

Bella “Poesía visual” argentino-italiana

Obra de Jean Francois Bory, una de las 68 de la Colección Palli del Centro de Arte Contemporáneo Luigi Pecci de Italia, que integran la muestra «Palabras-Imágenes y Textos». «Estoy contento» de Clorindo Testa, una de las 30 obras del patrimonio del Museo de Arte Moderno que «dialogan» con las italianas.
Obra de Jean Francois Bory, una de las 68 de la Colección Palli del Centro de Arte Contemporáneo Luigi Pecci de Italia, que integran la muestra «Palabras-Imágenes y Textos». «Estoy contento» de Clorindo Testa, una de las 30 obras del patrimonio del Museo de Arte Moderno que «dialogan» con las italianas.
«Palabras-Imágenes y otros Textos» es un diálogo entre las 68 obras de la Colección Palli del Centro de Arte Contemporáneo Luigi Pecci (Italia) y 30 obras del MAMBA (Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Av. San Juan 350).

El equipo curatorial formado por Marco Bassin, Laura Buccellato, Guadalupe Ramírez Oliberos y Massimo Scaringella formuló un recorrido a través de prestigiosos artistas insertos en lo que se denomina «Poesía Visual», pintura para ser leída o poesía para ser mirada, así como otras manifestaciones del arte conceptual con protagonistas de Fluxus. Este movimiento fundado por George Maciunas, intentaba «purgar al mundo de la locura burguesa, purgar al mundo del arte muerto, de imitación, del arte artificial».

El énfasis está puesto en la palabra, la imagen y el pensamiento de artistas que transitaron la década del 60 hasta hoy, que no hicieron estas obras respondiendo al tradicional acto contemplativo; son producto de la urgencia, de la inmediatez que caracterizó a las neovanguardias. Así lo señala Marco Bassin en su texto «Plano: ¡Viva mi Tiempo»!: «el ser artista implica una filosofía que supera la práctica del arte e involucra cada actitud ante la vida, estética y éticamente». En el primer manifiesto de los Nouveau Realistes (1960), se lee que «estamos frente al agotamiento y la esclerosis de todos los vocabularios establecidos , de todos los lenguajes, de todos los estilos». De allí que las obras ostentan aquello muy transitado de la libertad de expresión; no obedecen a las formas tradicionales, se nutren de lo que sucede en la vida cotidiana, de la influencia de los medios de comunicación, muchos collages con fragmentos de fotos, diarios y revistas, de la publicidad callejera, de elementos cotidianos descartables, de lo que sucede en la calle.

Una serie de vocablos de la época: apropiación, reciclaje, transferencia, liberación están implícitos en las obras expuestas, en su momento innovadoras, no convencionales y que no han perdido vigencia.

Se comprueba durante el recorrido que aquí no lo haremos cronológico sino a través de ciertas obras como «Los mejores poemas» (1985) de Paolo Albani, papeles en un recipiente de metal, los textos como «Art is to say» (1964) de Giuseppe Chiari, las fotos de las acciones de Yoko Ono, el «NO», rotundo, gestual de Dick Higgins o el juego de palabras cromático de Jean Dupuy, «Trou-Verge» (Orificio de Jardín).

Los collages apuntan a la crítica al consumismo, la situación social y política, y las frases y las imágenes están cuidadosamente seleccionadas, fotos de artistas emblemáticos como Joseph Beuys, la máquina de escribir dorada con soldados en actitud de combate de Jean Francois Bory que admite una muy actualizada lectura en nuestro país, Allan Kaprow cuyo «Air Fresh» (1989), un ventiladorcito en caja de plexiglas, hoy parece algo ingenuo, Ben Vautier con imágenes venecianas de fondo, el mapa de Italia hecho con una especie de plastilina con frutas, otros mapas de América del Sur de Caruso, y la obra del argentino Horacio Zabala de 1972, «Hacha», sobre el mapa de la República Argentina, obra emblemática de este comprometido artista.

Las escrituras de León Ferrari, la acción callejera de Alberto Greco, la fotografía baleada de Oscar Bony, «Estoy Contento» (1994) de Clorindo Testa (nos vino a la memoria su «Estoy Muerto»), el refinado libro de artista de Carlos Espartaco «Ser Dandy», «¡Qué lindo es estar tirado en cama mirando T», del gran trasgresor Federico Peralta Ramos, el libro -objeto de Jacques Bedel, «El libro de arena» de Mariano Sardón, y «La tarde de un escritor» de Gustavo Romano, dos obras que fascinan cada vez que uno se encuentra con ellas, así como «Verbo» de Rubén Grau (artista del que nos ocupamos en esta columna el lunes 7 de mayo).

Ana Gallardo, Margarita Paksa, Liliana Porter, Juan Carlos Romero, Mirta Demirsache, Marie Orensanz, Jorge Macchi, Kuitca y Prior en una obra conjunta, integran también esta exposición que se recorre con gran interés y detenimiento.

Uno de los criterios curatoriales actuales es dejar que el visitante circule por las obras sin explicación alguna. Creemos que una muestra de carácter intelectual como esta debería proporcionar algunos pensamientos de los artistas o de aquellos que se ocuparon en analizar ese momento de las artes visuales, enriquecería la visita también a través de la palabra ya que no todos los visitantes pueden acceder al catálogo cuyos textos son muy esclarecedores.

Clausura el 30 de Mayo.

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