8 de agosto 2011 - 00:00

Bergoglio reclamó dejar de ser “ñoqui y vividor”

Jorge Bergoglio encabezó la misa central del año electoral. Cargó también contra «los coimeros». Visita de fieles en campaña, como el macrista Federico Pinedo.
Jorge Bergoglio encabezó la misa central del año electoral. Cargó también contra «los coimeros». Visita de fieles en campaña, como el macrista Federico Pinedo.
No fue una misa más por San Cayetano. En medio de la frenética campaña electoral, el cardenal Jorge Bergoglio se despachó con una de sus clásicas y críticas parábolas bíblicas que esta vez alcanzó a toda la dirigencia política, al reclamar ante una multitud de fieles en el templo de Liniers una conversión interior que permita dejar de «ser ñoqui y vividor» para ser un trabajador «honrado, justo y solidario».

En la celebración central del santuario de San Cayetano, el Santo Patrono del Pan, la Familia y el Trabajo, el jefe del Episcopado argentino pidió por «un cambio de vida» y recordó que pensar en los demás «hace a la dignidad de una persona».

El lema de este año electoral fue «Junto a San Cayetano rezamos por la paz, el pan y el trabajo» y la misa principal de la cumbre religiosa estuvo presidida por Bergoglio. «Al entrar en esta casa pedimos la gracia de salir cambiados, pedimos la alegría que da dejar cada uno sus maltratos y salir convertidos en hombres y mujeres de paz, que ponen paz en medio de una ciudad agresiva y violenta», dijo durante su sermón. Hasta el barrio porteño de Liniers se acercaron incluso políticos en campaña, como el diputado PRO Federico Pinedo, que aspira a renovar su banca en el Congreso y asistió acompañado por su colega de bancada, Jorge Triaca.

Conversión

Bergoglio también pidió por una conversión interior que permita dejar de «ser ñoqui y vividor» para ser un trabajador «honrado, justo y solidario». Asimismo, exhortó para pasar «de ser un coimero a ser un tipo solidario».

«Junto a San Cayetano rezamos y pedimos la gracia de dejar cada uno sus avivadas y ser hombres y mujeres con sed de justicia, con esa alegría que da pensar cómo ser más justos en nuestras relaciones», agregó. Antes, a partir de las 4 de la madrugada de ayer, y durante toda la jornada distintos sacerdotes ofrecieron misas a los peregrinos cada hora.

Desde el primer minuto de ayer, el obispo auxiliar de Buenos Aires, Raúl Martín, abrió las puertas del santuario para que la gente pida, agradezca y ofrende al santo, que año a año convoca multitudes. Desde hace varios días, desafiando las noches frías, los fieles acamparon sobre la avenida Juan B. Justo, a la altura de Liniers, para participar de la renovada demostración de fe hacia el santo de los trabajadores.

Los peregrinos compartieron hasta el sábado el mate y las charlas, para tomar los primeros lugares para mostrar, a partir del primer minuto de ayer, su devoción al patrono.

El cura párroco del santuario, Jorge Carbonell, advirtió que el vínculo de la gente con la celebración «es espontáneo y no necesita que la Iglesia organice nada para que cada 7 de agosto se provoque un encuentro sincero con el santo».

La cantidad de fieles, admiten en la parroquia, fue reduciéndose año a año, teniendo en cuenta que se abrieron varios santuarios a lo largo y a lo ancho del país, aunque siguen llegando a Liniers peregrinos de parajes distantes.

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