23 de julio 2009 - 00:00

Berlusconi aclaró que no es “un santo”

Silvio Berlusconi
Silvio Berlusconi
 Milán - Levemente afectado por las denuncias sobre su vida sexual, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dijo ayer: «No soy un santo», y atacó al medio que difundió las cintas comprometedoras.

«Hay una marea de chicas bellas. No soy un santo, lo han entendido», dijo Berlusconi, y subrayó inmediatamente: «Esperemos que lo entiendan también los del diario La Repubblica».

El gobernante hizo estas declaraciones durante un acto de inauguración de obras de una autopista entre Brescia y Milán.

El semanario L'Espresso, que forma parte del mismo grupo que el diario La Repubblica, publicó esta semana varias grabaciones de supuestas conversaciones entre Berlusconi y Patrizia D'Addario, una prostituta de lujo que grabó -según dijo- los audios.

El abogado de Berlusconi, Niccolo Ghedini, declaró tras la publicación de las primeras grabaciones que las autoridades judiciales deberían verificar que los audios llegaron a estar en posesión de periodistas, algo que considera «ilícito».

Las grabaciones, que están en posesión de la fiscalía de Bari, tienen las voces de D'Addario, la de un hombre que el semanario atribuye a Berlusconi y la de Giampaolo Tarantini, el empresario que, según varios medios, llevaba mujeres para las fiestas del primer ministro.

Por su parte, el grupo L'Espresso anunció que presentó ante el tribunal de Milán una denuncia contra Berlusconi por sus declaraciones del 13 de junio, en las que «acusó al diario La Repubblica de un ataque subversivo contra su persona y al mismo tiempo había instigado a los industriales a boicotear e interrumpir las inversiones publicitarias» en sus medios.

La hipótesis de delito planteada por el Grupo L'Espresso, prosigue una nota, incluye «la difamación, el abuso de oficio y la violación de la disciplina en materia de abuso de mercado». Sucesivamente, Berlusconi viajó de regreso a Roma para participar en una reunión de su fuerza política, el Pueblo de la Libertad (PDL), no sin antes apuntar irónicamente que en 2012, cuando serán terminadas las obras de la autopista, «nosotros estaremos aún aquí», porque «¿cómo podría Italia estar sin nosotros?».

Berlusconi volvió a ironizar delante de los dirigentes del PDL, refiriéndose indirectamente a las grabaciones y fotos tomadas en su residencia por D'Addario, al señalar que «les hemos dejado los celulares a todos porque mientras acá esté presente yo, no puede pasar nada de inelegante, porque soy una persona de buen gusto, de cultura y elegancia».

«Dejemos a otros estas historias miserables y de ínfimo nivel, que no hieren en lo más mínimo», concluyó el primer ministro, sosteniendo que está «absolutamente convencido de que los italianos no son tan tontos como la izquierda los describe».

Agencia ANSA y AFP

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