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Bienvenida puesta de un clásico navideño
Luana Brunetti y Juan Pablo Ledo en “El cascanueces” según Lidia Segni, en el Teatro Colón.
Como muchos teatros en el mundo, el Ballet del Colón brindó como cierre de su año "El cascanueces", el último de los ballets escritos por Chaikovsky. La realización actual, con una coreografía de Lidia Segni sobre el original de Marius Petipa y Lev Ivanov, tiene una espectacularidad visual fundada en la escenografía de Sergio Massa y el soñado vestuario de Gino Bogani que le dan el imprescindible clima festivo.
Un elenco maravilloso realza la producción. Luana Brunetti, la ascendente bailarina, aúna solidez técnica, en canto y candidez para lograr una Clara totalmente creíble y encantadora, junto a un Juan Pablo Ledo en su muy buen nivel habitual. Macarena Giménez y Maximiliano Iglesias (quienes serán la pareja protagónica en la función del martes próximo) se destacan con gracia y levedad como la Muñeca y Arlequín, Paula Cassano (Reina de los Copos) luce su línea y aplomo, y Dalmiro Astesiano (Drosselmeyer) e Igor Vallone (Rey de los Ratones) aportan energía y vigor.
En el segundo acto las parejas integradas por Daiana Ruiz y Adrián López (Danza Árabe), Candela Rodríguez Echenique y Vagram Ambartsoumian (Danza Española), Ayelén Sánchez y Edgardo Trabalón (Danza Rusa) y Magdalena Cortés y Nicolai Gorodiskii (Danza China) cumplen sobradamente, al igual que el trío conformado por Emiliano Falcone, Stéhpanie Kessel y Luciana Barrirero y Larisa Hominal, Natacha Bernabei, Alejo Cano Maldonado y Fabrizio Coppo, solistas del célebre vals. El cuerpo de baile completa con eficacia. La Filarmónica de Buenos Aires conducida por Emmanuel Siffert responde en forma flexible y expresiva, y el Coro de Niños preparado por César Bustamante lleva a cabo (salvo por un leve desfase en la función que se comenta) una labor excelente.


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