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Binner gerencia la crisis para evitar daño colateral
José María Aznar y Mario Barletta
La explosión de una caldera en Rosario en nada se asemeja a un atentado terrorista y, de acuerdo con las primeras pericias, exime de responsabilidad técnica a cualquier organismo de control de la intendencia socialista, a cargo de Mónica Fein. Se trató, en principio, de un error humano. Sin embargo, esta tragedia expone a toda la dirigencia a prepararse para las esquirlas de un eventual efecto político. Cristina de Kirchner fue la primera en reaccionar: decretó dos días de duelo que provocaron cierre in limine de todas las campañas electorales y llevó a la Presidente a visitar el edificio estallado donde hubo al menos diez víctimas fatales.
Binner también visitó el lugar del desastre, provocado presuntamente por un mal desempeño técnico de un gasista que había realizado un trabajo el día de la explosión. Sin actos de cierre de campaña y con la veda electoral vigente a partir de las 8 de mañana, las imágenes del edificio en ruinas se apoderarán de los canales de televisión y los programas de radio. En una provincia donde el socialismo desplazó al PJ del poder, y con el peronista Jorge Obeid duplicando el caudal electoral del cristinismo en relación con el último turno electoral, Binner quedará expuesto a las posibles consecuencias negativas de la tragedia de Rosario.
De todas formas, no parece peligrar una performance competitiva del excandidato presidencial del FAP. La mayoría de los sondeos lo ubican como el único candidato con proyección para suceder a la Presidente en 2015 que podría superar el piso del 40% de los votos en su distrito en las primarias abiertas del domingo.
La proximidad de la tragedia, a menos de una semana de las PASO, asimila más el desastre al caso de Atocha en Madrid, que generó una súbita derrota de Aznar ante el PSOE de Zapatero, que al Cromañón electoral que motivó el juicio político y la posterior destitución de Aníbal Ibarra como jefe de Gobierno porteño. A partir de Atocha, en España y al igual que en la Argentina, todos los partidos políticos cancelaron sus agendas y dieron por acabada la campaña electoral.
Aznar podría haber tenido margen para salvar la elección, pero la gestión de esa crisis fue una catástrofe aparte para el Partido Popular:
Los asesores de Aznar llamaron personalmente a los directores de los principales periódicos nacionales que estaban preparando ediciones especiales para sacarlas a primera hora de la tarde y transmitir la versión de que ETA era la autora de la matanza en Atocha. El resto de la historia es conocida. La agrupación separatista vasca negó oficialmente el ataque y una célula de terroristas islámicos se lo adjudicó, sepultando las chances electorales de Aznar.
Con esa experiencia previa, ahora el PS de Binner deberá salir a gestionar una crisis que detona a 72 horas de la veda electoral en el corazón territorial del socialismo santafesino. Ayer, el oficialista Frente Progresista, Cívico y Social (FPCyS), que lleva de candidatos a diputado a Binner y a Mario Barletta (UCR), expresó su solidaridad con los damnificados por la explosión y suspendió todas las actividades de campaña y publicitarias.
"Los integrantes del Frente Progresista, Cívico y Social expresan su solidaridad con los damnificados por la explosión ocurrida en la ciudad de Rosario e informan que suspenden todas las actividades de campaña y publicitarias. Asimismo, se ponen a disposición de los organismos encargados de las tareas de ayuda", indicó el oficialismo rosarino en un comunicado.
Por su parte, el Frente para la Victoria, que lleva como principal candidato al exgobernador Obeid, "dio por terminada su campaña" a causa de "dolor provocado por la tragedia sucedida hoy (por el martes) en Rosario", informó en un comunicado.


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