3 de diciembre 2013 - 00:00

Bitcoin, un genial invento monetario que no escapa a las leyes del mercado

Como cualquier otro producto financiero que genere secuencias de transacciones y precios a lo largo del tiempo, esta moneda privada de creación descentralizada y exenta de toda regulación oficial desarrolla dinámicas y movimientos que pueden ser estudiados, clasificados, contados y deducidos sus próximos despliegues a partir de la predicción técnica y no fundamental de su desarrollo de mercado.

Bitcoin, un genial invento monetario que no escapa a las leyes del mercado
El bitcoin es probablemente la primera moneda privada creada a nivel mundial en 150 o 200 años. Moneda privada significa que no ha sido emitida por autoridad gubernamental alguna, y que su circulación y aceptación no depende de la existencia de una norma estatal compulsiva que impone a quien es acreedor de una obligación a recibir el pago por parte del deudor en esa moneda de curso legal. Es decir, el bitcoin "vale" porque quienes lo poseen y lo negocian aprecian el bien, ya sea para intercambiarlo por las monedas emitidas por los gobiernos como para darlo en pago por la adquisición de bienes y servicios.

Costumbrismo

Durante la mayor parte del siglo XX, en particular luego del crash bursátil de 1929-1932, nos acostumbramos a que el dinero de un país es impreso por el Estado, con su banco central que determina la cantidad de moneda en circulación y regula la política monetaria sobre aquello que emite y sobre la moneda secundaria que se va creando bancariamente a través de la dinámica de la multiplicación de los depósitos y préstamos de la economía. A su vez, hemos aceptado que la moneda emitida en forma primaria de billetes carece de "respaldo", es decir, el papel no puede ser canjeado por su tenedor por un metal precioso, como oro o plata; el papel circula porque circula, vale porque vale, porque así lo establece quien creó la ley. Antes de los años 30 del siglo XX existían en general monedas estatales, pero convertibles por oro en organismos públicos llamados "cajas de conversión", de modo tal que la totalidad de los billetes circulantes podía ser redimida por oro de acuerdo con la voluntad de los portadores del papel. Para entender al bitcoin, ante todo, es preciso viajar culturalmente al pasado y recordar que lógicamente pueden existir tanto monedas estatales convertibles como monedas privadas convertibles, y que el papel moneda del Gobierno sin respaldo (o sea, todas las emitidas actualmente por los países) es apenas un modo posible para organizar en la sociedad los medios de pago.

El bitcoin no sólo es moneda privada. Es una moneda privada que no tiene un solo emisor. Hay miles, decenas de miles de personas que la van creando a diario, pero en cantidades que no pueden superar ciertos límites. En todo momento se sabe qué cantidad ha sido creada, o sea cuántos bitcoins pueden circular, están registrados y tienen titulares que son tanto aquellos emisores originales como quienes los adquirieron intercambiándolos por monedas de papel gubernamental o por bienes o servicios. Además, el bitcoin no es una moneda de papel, no vale porque así lo establezca una autoridad; quien es titular de un bitcoin en realidad es el dueño de un derecho intelectual, de un número complejo creado matemáticamente y que es divisible en ínfimas fracciones para mejor transaccionar. Actualmente hay algo más de 12 millones de bitcoins creados, pero nunca habrá más de 21 millones y se estima que por la dificultad y el costo de emisión y por propio reglamento operativo recién en 2040 se completará el total de su "base monetaria". Estas características le son únicas; nunca hubo monedas de esta clase, donde no se puede hablar de convertibilidad en sentido tradicional, porque el bien es la moneda misma, es moneda y mercancía al mismo tiempo y de modo inseparable.

El bitcoin es un efecto cultural del bull market mundial de activos comenzado en Estados Unidos en 2009, luego del crash 2007-2009, y en Europa desde 2010 o 2012, según los casos; 2013 ha sido el año de explosión del bitcoin tanto en sus usos, aún limitados, como en sus precios. La semana pasada alcanzó los 1.242 dólares; al cierre de esta edición cotiza a 1.061 dólares, pero hace dos semanas, tras varios días de alza, subió desde 150 hasta 900 dólares para caer luego a 450 y desde allí tocar los señalados 1.242 dólares. No es precisamente un modelo de estabilidad; sus movimientos están técnicamente cargados de euforias alcistas, seguidas de pánicos bajistas, la mayor parte de sus traders no son personas del mercado financiero y se comportan de forma parecida a como lo hacían las Bolsas de valores o de mercaderías hace 200 o 300 años, con bruscas tendencias bullish y bearish a pesar de que tanto apalancamiento como venta en corto de posiciones en bitcoins no se llevan a cabo o al menos no se conoce que existan institucionalmente.

Los recientes techos del bitcoin, hablando de precios, coincidieron con la difusión de reportes norteamericanos oficiales en el sentido de que efectivamente podrían considerar a este producto como moneda y más de un funcionario está ya pensando en regulaciones, las que, debe advertirse, no serán fáciles de instrumentar. Tampoco se sabe para qué podrían servir estas regulaciones ya que el bitcoin constituye la negación de los procesos monetarios estatales y sus máximos ideólogos son de esencia anarco-capitalista, incluso anarquistas de izquierda, orgullosos de no tener que pasar por el filtro de un banco central ni de ningún organismo político.

El bitcoin, sin embargo, es un activo financiero como cualquier otro y no escapa a las leyes del movimiento de los mercados ni a sus ciclos. Augurar alzas o bajas en modo alguno implica descalificar su esencia como moneda y su desarrollo futuro. Consideramos que la zona de 1.140-1.160 dólares primero y luego la superación de la región de 1.205-1.215 á técnicamente ahora la realización de nuevos máximos por sobre el de 1.242 de hace unos días, probablemente con el alcance de un nuevo techo de importancia, y definitivo por bastante tiempo, en 1.524 o bien en el nivel de 1.612 dólares. Sin embargo, observamos que la estructura que el bitcoin ha dejado en el gráfico en las últimas jornadas puede habilitar importantes desvanecimientos de regreso a los 450 dólares si es que los niveles de 995 primeros y seguidamente los 930 dólares resultaran perforados a la baja.

En el esquema general, es posible que desde los pocos milésimos de dólar a los que se intercambiaba dos o tres años atrás hasta los emocionales techos del momento en que los organismos públicos norteamericanos se refirieron a este invento monetario, no sin dejar de advertir acerca de los riesgos involucrados, se haya cerrado un movimiento impulsivo completo de cinco ondas de desarrollo ascendente y, por lo tanto, facilitadores ahora de un ajuste de importancia que requiera debida consolidación en tiempos y precios, antes de volverse a desplegar una escalada bullish de magnitud.

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