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Boca tuvo la noche del reencuentro
Juan Román Riquelme abre los brazos queriendo saludar a todo su público. Fue para festejar su gol, el que todo el estadio esperaba.
En el primer tiempo, las cosas fueron parejas y también las situaciones de gol.
Boca estuvo bien parado en defensa y la mitad de la cancha con Erbes y Ledesma supo presionar y tuvo en el chiquilín Luciano Acosta a su jugador más desequilibrante.
Olimpo sufrió muy rápido la lesión de Jonathan Blanco y el técnico Walter Perazzo apeló al colombiano Javier Reyna buscando más manejo de pelota.
En el segundo tiempo Boca definió el partido de entrada gracias a un gran desborde por derecha de Leandro Marín, que tiró un centro rasante que conectó Juan Sánchez Miño desde la izquierda para poner el 1 a 0.
Riquelme pesó mucho más en los rivales, que en el propio equipo, porque se lo vio lento y cuando intentó gambetear perdió siempre. Sin embargo, con su pegada en pelotas paradas y la "dirección técnica" que hace dentro del campo fue fundamental y tuvo su premio sobre el final cuando aprovechó un penal que le cometieron a Emiliano Insúa para marcar un gol clave en su carrera, porque es el gol del retorno luego de una lesión que lo tuvo fuera de las canchas demasiado tiempo. Boca estaba en crisis, pero con Riquelme es muy posible que vuelva la calma.


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