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Bodegas Esmeralda: ella lo dice, le falta rentabilidad
Finaliza su reseña del primer trimestre contable diciendo "Para el nuevo ejercicio esperamos incrementar las operaciones en ambos mercados (el local y el externo) y mejorar la rentabilidad". Sin dudas como reconoce la propia empresa -en comentarios pasados ya alabamos su "realismo"- este es hoy su punto flaco. En lo que compete a su faz industrial, la vemos con una caída del 13% en el número de cajas de vino vendidas localmente, lo que si bien es una merma significativa que refleja la caída del consumo nacional pudo paliar con el aumento de precios y calidad de sus productos (de $276 por caja doce meses antes, salta ahora a $529). En lo exportado las diferencias son menores -evidencia de la conveniencia de su política exportadora-, colocando casi el mismo volumen que un año atrás (estrictamente 1.05% menos), pero percibiendo 7.5% más (de U$D19 por caja pasa a U$D21). La vemos así con ventas totales de $709 millones en estos tres meses, 37% más que un año antes superando cómodamente el 22% del IPC (INDEC). El problema es que esto se dio en conjunción con una caída en el resultado de sus activos biológicos y una disparada de 55% en los costos (la golpea el precio de la uva comprada a terceros), lo que le dejo un bruto de $ 257 millones apenas 13% más que en junio de 2016. Si bien contiene el incremento de los gastos a 16%, su magnitud le significan un saldo operativo de $ 94 millones, 6% mayor que el de un año antes. Con lo financiero (donde es superavitaria) aportándole 2% menos que antes y las asociadas 9% menos, es la diferencia de cambio (que antes le llevo $1.1 millón y ahora le contribuye $16 millones) la que marca la diferencia para arribar a un "pre tax" de $122 millones, que tras la mordida del fisco queda reducido a $79.737.238, esto es un cuarto más que lo que obtenía en igual período del contable previo.


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