Botnia final: la Argentina acusó a Uruguay de contaminar

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La Argentina abrió ayer su ronda de acusaciones contra Uruguay por la radicación de la pastera de Botnia, poniendo sobre la mesa sus dos principales denuncias: la industria contamina de manera probada y el Gobierno del país vecino violó en cinco oportunidades el Tratado del Río Uruguay. La estrategia fue así planteada por el equipo argentino, comandado por la embajadora Susana Ruiz Cerutti, que dejó para las próximas tres jornadas la presentación de las pruebas sobre las cuales se sustenta la denuncia que el país llevó hasta la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ).

Según dijo Cerutti, a minutos de comenzar su exposición ante el tribunal, existen elementos «nuevos y significativos que tienen que ver con los olores y la contaminación por la proliferación de algas». La secretaria legal de la Cancillería lanzó entonces ante los jueces el principal «eslogan» de la acusación contra Uruguay: Botnia «es la peor planta en el peor lugar».

La documentación que comenzó a presentar la Argentina incluye los resultados del Plan de Vigilancia Ambiental del Río Uruguay que, «bajo la responsabilidad de la Secretaría de Ambiente, viene recabando datos sobre el estado del aire, el agua, la flora y la fauna desde hace dos años», según un informe preparado por el Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Jorge Taiana.

Ruiz Cerutti hizo una introducción general al tema y a partir de mañana continuará aportando evidencias ante el tribunal internacional.

La intención es demostrar que Botnia ha causado la alteración del ambiente relacionado con el río y sus áreas de influencia, «cuya preservación justamente fue el objetivo del estatuto que regula su usufructo». «De este recurso natural compartido, Botnia extrae 60 millones de metros cúbicos de agua, que luego descarga al propio río en forma permanente a través de los efluentes de su planta», detalló la Cancillería argentina.

Ruiz Cerutti en su exposición insistió en que Botnia provocará «daños irreparables» al ecosistema del río fronterizo entre ambos países latinoamericanos.

La planta sobre el río Uruguay lanza a diario «enormes cantidades de contaminantes al agua y al aire», destacó Cerutti y agregó que sabe que Botnia «contamina, que no cuenta con la mejor tecnología y que hubiese sido prohibida en Europa».

Preocupación

Cerutti acusó a Uruguay por los daños y agregó que la Argentina está preocupada «por la salud de los habitantes ribereños», quienes se manifestaron contra la planta y denunciaron que las emanaciones tienen «olores nauseabundos».

La pastera, que funciona desde hace casi dos años, viola, según la embajadora argentina, «las obligaciones del Estatuto del Río Uruguay», firmado por los dos países en 1975, pues las autoridades uruguayas no solicitaron autorización para su instalación.

La Argentina presentó el conflicto de las papeleras a la Corte de La Haya en 2006. El juicio prevé alrededor de 12 audiencias que se desarrollarán hasta el 2 de octubre, para que los dos países expongan sus argumentos ante el principal organismo judicial de las Naciones Unidas y el fallo tendrá lugar probablemente en seis meses.

Mientras el Gobierno uruguayo de Tabaré Vázquez espera con «muy buenas expectativas» el procedimiento oral iniciado ayer en La Haya, la Argentina está «convencida» de que la razón la asiste.

También habló ayer el secretario de Ambiente, Homero Bibiloni, y destacó «las pruebas de tipo pericial y científico que respaldan la demanda y que se irán desarrollando en los próximos días de audiencia», y explicó que hay elementos «nuevos y significativos que tienen que ver con los olores, la contaminación por la proliferación de algas, y elementos que utiliza la industria más allá del proceso, como los utilizados en la limpieza industrial».

La Argentina hablará nuevamente hoy, mañana y el jueves.

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