8 de agosto 2011 - 00:00

Boudou, de Lima a La Matanza: caminata, lecciones y DJ

El sábado pasado al mediodía, Amado Boudou tocó la guitarra con La Mancha de Rolando en Morón, durante el lanzamiento de un candidato K.
El sábado pasado al mediodía, Amado Boudou tocó la guitarra con La Mancha de Rolando en Morón, durante el lanzamiento de un candidato K.
En Lima calificó la crisis de EE.UU. de «oportunidad», en Chacabuco aleccionó sobre las AFJP, tocó la guitarra con La Mancha de Rolando, encabezó una caravana en La Matanza, y en el atardecer de ayer, junto a Zeta Bossio, ofició de DJ en una «rave» Nac&Pop en el Planetario.

Inquieto y ecléctico, Amado Boudou, en su doble oficio de ministro y candidato, se instaló como una de las figuras con más visibilidad de la campaña. Una singularidad: no aparece en los spots de TV, pero multiplica su presencia en shows y actividades K.

Entre el jueves al mediodía y la tarde de ayer -una secuencia de 80 horas reloj-, el aspirante a vice de Cristina de Kirchner caminó por Villa Urquiza, viajó a Perú, visitó Chacabuco, Mercedes, Morón, La Matanza, Tandil y regresó, tras esa órbita irregular, a Capital.

El temario fue igual de diverso: reunión de ministros de Economía de la Unasur en Lima -preparatoria de una cumbre en Buenos Aires esta semana-, rosca peronista, respaldo a caciques del PJ o referentes de La Cámpora y una puesta para asomar como la renovación K porteña.

En sus simpatías políticas, aunque encarna a la tribu ultra-K, tiene una conducta fractal: por un lado, se mostró con Juan Ustarroz, hermano de crianza de Eduardo «Wado» De Pedro, pero luego participó de una caravana en La Matanza junto a Fernando Espinoza.

En Morón, tierra del candidato bis K Martín Sabbatella, participó del lanzamiento de Martín Marinucci, aspirante del FpV a intendente -protegido de Juan Zabaleta, operador de ministro-, pero antes cenó en Chacabuco con los caciques de la Cuarta Sección, convocados por el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.

Puso a prueba la resistencia de la dirigencia a su habitual impuntualidad (en ese caso, justificada porque volvía de Perú): varios participaron del acto con Cristina, pero no se quedaron -debían esperar varias horas- al encuentro con el candidato a vice.

Agotado, respondió preguntas, animó a la tropa y hasta dio lecciones sobre cómo defender la estatización de las AFJP. «Digan que tomamos un fondo de 50 mil millones y lo hicimos crecer a 90 mil millones. Pero que además lanzamos la Asignación Universal y el plan de netbook para los pibes».

Mutaciones

Expresión de las mutaciones y antagonismos que engloba el kirchnerismo, en Tandil se mostró con Diego Bossio (ANSES), el sigiloso Roberto Porcaro y Gabriel Mariotto, vice de Scioli, con quien disiente sobre las preferencias en, por ejemplo, la Segunda Sección, donde Boudou se ampara en José María Díaz Bancalari mientras Mariotto apuesta al despegue de Sergio Berni.

Antes de zambullirse en esas minucias de pueblo, Boudou aterrizó en Lima de la mano de Rafael Follonier, canciller informal de Cristina de Kirchner, con presencia en la Unasur, al punto que se convirtió en asesor de la nueva secretaria del organismo, la colombiana María Emma Mejía.

En la segunda mitad de esta semana, Boudou será anfitrión del encuentro de ministros de Economía de la región, cumbre que continúa las sesiones que comenzaron el viernes pasado en Lima. Volverá, por un rato, a su función ejecutiva, justo a pocas horas de la primaria del 14 de agosto.

A cargo -un poco por pedido, otro poco motu proprio- de la campaña de cercanías, las charlas con los dirigentes y el roce con las multitudes, mientras que la candidata a la reelección decidió limitar su presencia, Boudou tiene de todos modos un objetivo más preciso: irrumpir como la nueva figura K en Capital Federal.

El dato, ya reflejado por este diario, empezó a ser explorado luego de la primera vuelta porteña con la derrota estruendosa de Daniel Filmus. Se consolidó luego del balotaje y, de hecho, el ministro convocó a una cena, el lunes siguiente, para tratar de exorcizar ese resultado.

Parte de ese proceso fue el acto que encabezó el sábado por la tarde en Obras Sanitarias, donde reunió a todas las etnias K porteñas, que lo aceptaron como único orador para que exprese -o trate de expresar- un cambio de clima para dejar atrás el desánimo de la derrota de Filmus.

Ensayó, además, un cambio estético. Como contó este diario el viernes, dejó de lado los escenarios poblados de dirigentes, corrió al fondo las banderas -en torno al escenario se montó un corralito para que por TV se vea una imagen despojada- y hasta se animó a una versión tecno de la «Marcha peronista».

Cerró la gira invitando a los twitteros K de Militancia Creativa en el Planetario, como «pinchadiscos» como decía Boudou en los 80, junto a Zeta Bossio, exbajista de Soda Stereo.

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