Boudou en UIA: “Conflicto con Brasil, cerca de resolverse”

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El ministro de Economía, Amado Boudou, aseguró que el conflicto con Brasil está «cerca de solucionarse». También confirmó que la Presidente tiene a estudio un trabajo presentado por la ministra de Industria, Débora Giorgi, sobre la creación de un banco de fomento, y que está en preparación un proyecto de ley para resolver el espinoso tema de la «doble vía» en los juicios por accidentes de trabajo. Lo hizo durante el almuerzo que compartió ayer en la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA), en el marco de la ronda de encuentros pautada tras la reunión que mantuvieron los dirigentes de esa entidad con Cristina de Kirchner.

Boudou no habló de tipo de cambio, pero prometió que van a mantener el superávit comercial y el fiscal y van a continuar la política de desendeudamiento, la acumulación de reservas y la consolidación de un mercado interno fuerte. Lo hizo ante una pregunta sobre qué significaba «profundizar el modelo», porque -dijo un alto dirigente de la UIA- «una cosa es lo que dicen algunos funcionarios, con un discurso populista, y otra totalmente diferente es lo que sostiene la Presidente». Parece ocioso relatar cuál fue la respuesta del ministro.

Boudou aseveró que la pelea con Brasil está «a punto de solucionarse», pero se excusó de dar detalles sobre ese supuesto arreglo porque -dijo- es un tema que está en manos de su colega de Industria. «Es uno más de los muchos conflictos que suele atravesar el Mercosur; hoy los números nos favorecen y antes eran favorables a Brasil, pero no hay dudas de que vamos a llegar a una solución buena para ambos países».

El almuerzo duró un par de horas, y todos los consultados coincidieron en que «no hubo cruces ni choques entre Boudou y los empresarios. Como curiosidad, cabe apuntar que cuando el funcionario llegó a la UIA cerca de las 13 lo aguardaban en la entrada de Avenida de Mayo el presidente de la casa y los vices primero y segundo. Lo cortés no impidió la sorpresa del ministro, al ver que uno de quienes lo recibieron en la escalinata -junto al presidente José Ignacio de Mendiguren y al vicepresidente primero Federico Nicholson- era Luis Betnaza, vicepresidente segundo de la UIA y mano derecha de Paolo Rocca en Techint.

Los cruces entre Boudou y el grupo siderúrgico son conocidos, a partir de la negativa de la empresa a aceptar la designación de Axel Kiciloff como director en representación de la ANSES. Eso no impidió que se sentaran uno al lado del otro, y compartieran amablemente la tarta de camarones, el pollo con verduras y el helado de peras con que la UIA agasajó a su invitado. Desde ya, tampoco se habló de ese tema.

El único momento de intersección entre ellos fue cuando Betnaza mencionó a China como un factor de cuidado, y Boudou respondió que la relación con ese país debía ser evaluada «en un marco estratégico». Como se sabe, Techint está siendo afectada por la importación desde China, a precios de dumping, de tubos para la industria petrolera, sin que el Gobierno lo impida.

Tal como adelantó este diario ayer, los industriales aguardaron al ministro con un temario que incluía tres temas centrales: el régimen de accidentes de trabajo (que hace ocho años está en un vacío legal por un fallo de la Corte Suprema, que habilita la posibilidad de cobrar de las ART e ir a la Justicia a reclamar un monto mayor), la necesidad de crear un banco de inversión y la competitividad del sector.

En este último rubro De Mendiguren volvió a aclarar que la UIA no pide devaluar el peso, y explicó que en un contexto de subas de costos, sería una medida cosmética que perdería efecto rápidamente. También le recordaron al ministro que la industria aumentó sus salarios un 170% desde 2003, y hay otros sectores que no llegan al 100%, pero que de todos modos «siempre aparecemos nosotros como los más beneficiados por el modelo», le dijeron. «Y la mayoría de nuestros trabajadores están en blanco», agregó otro dirigente, lo que disparó un largo intercambio sobre la necesidad de formalizar la economía «negra».

El reclamo por el banco que financie la inversión fue respondido con un dato (hay un trabajo al respecto de Giorgi que está a estudio de la Presidente) y un argumento: «Se avanzó mucho en este campo con los créditos del Bicentenario». Un dirigente del interior le respondió que sería bueno que además a las pymes se les permitiera desgravar las reinversiones de utilidades (viejo reclamo de la UIA) para alentar aún más la autofinanciación de ese sector.

Finalmente, el ministro se despidió recordando que había estado allí mismo dos años antes, «en un momento muy difícil, recién asumido mi cargo y tras una derrota electoral, y ustedes me recibieron muy pero muy bien». Nadie le recordó que muchos de los temas tratados ayer habían sido los mismos que hace dos años.

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