24 de mayo 2011 - 00:00

Brasil baja presión en pelea comercial

Fernando Pimentel
Fernando Pimentel
Con la agenda consensuada ayer, hoy a las 9.30 se volverán a sentar a negociar la Argentina y Brasil una solución al conflicto comercial. Ayer a las 16.30 se reunieron por espacio de dos horas el secretario de Industria brasileño, Alessandro Teixeira, con su par argentino Eduardo Bianchi. Tras manifestar que disponía de todo el día de hoy para encontrar una salida técnica al diferendo, Teixeira dejó en claro su predisposición para allanar del probable encuentro de los ministros de Industria de ambos países la próxima semana.

El funcionario brasileño llegó con la expresa instrucción del ministro de Industria, Fernando Pimentel, de «apriete pero no ahorque», porque al fin y al cabo reconocen que la magnitud del superávit comercial que tiene Brasil con la Argentina (u$s 4.000 millones) no justificaba semejante represalia (en relación con la aplicación de licencias no automáticas para importar autos).

Si bien el desayuno será hoy, las discusiones y reclamos mutuos, en realidad, anoche continuaron durante una cena celebrada en el Palacio Pereda, sede de la embajada brasileña.

Según fuentes de la cartera de Industria, los funcionarios destacaron «la voluntad de las delegaciones de solucionar los puntos planteados en la agenda de la negociación bilateral».

Bianchi explicó que «los dos gobiernos hemos planteado nuestras preocupaciones y estamos trabajando en pos de una solución para cada punto de tensión surgido de la relación comercial».

El funcionario argentino contó con la asistencia del director nacional de Política Comercial Externa, Adrián Makuc, y del director de Asuntos Institucionales del Mercosur (de la Cancillería), Pablo Grinspun. Mientras que la delegación brasileña encabezada por Teixeira, estuvo integrada por el embajador Enio Cordeiro, el subsecretario para América del Sur, Antonio Simoes, y la secretaria de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres.

El foco del reclamo brasileño es el tiempo que se toman las autoridades argentinas para liberar las licencias no automáticas, que superan los 60 días según los exportadores. En cambio, la Argentina ha puesto en la mesa una carpeta de reclamos todavía no satisfechos desde los últimos encuentros entre Pimentel y su par argentina Débora Giorgi.

Jorge G. Herrera

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