La sentencia confirmó una medida cautelar y atiende a un pedido formulado en diciembre pasado por la Procuración General de la República (PGR), que afirma que Cunha usaba su cargo "en interés propio e ilícito para evitar que las investigaciones en su contra lleguen a buen término". La cautelar deberá ser analizada ahora por el pleno del Supremo y, luego, por la propia cámara.
"No existe la menor duda de que el investigado no posee condiciones personales mínimas para ejercer, en este momento, en su plenitud, las responsabilidades del cargo de presidente de la Cámara de Diputados", señaló la cautelar del juez Teori Zavascki, confirmada por la tarde en el pleno.
La decisión lo separó tanto de su cargo de presidente de la cámara como de su mandato como diputado federal, pero no le quita la protección de los fueros privilegiados que le permiten ser juzgado sólo por el máximo tribunal de Justicia.
El Gobierno aprovechó para afirmar que la medida judicial confirma sus quejas acerca de los vicios del proceso de juicio político orquestado por el jefe de la cámara, por lo que planea acudir al Supremo con la esperanza de demorarlo.
Cunha era hasta ayer el segundo en la línea sucesoria y, si Rousseff es suspendida por el Senado por 180 días para iniciar un juicio de destitución el próximo miércoles 11 de mayo, habría quedado en primer lugar detrás del vicepresidente Michel Temer, que reemplazaría a la mandataria. Ese escenario quedará más cerca hoy, cuando -se descuenta- la Comisión Especial de Impeachment contra la mandataria vote mayoritariamente el dictamen de acusación.
La fiscalía detalló once acciones en las que Cunha, un legislador ultraconservador del movimiento evangélico, actuó en forma ilícita.
Sus aliados en la cámara baja prometen resistir la medida, que consideran una interferencia del Poder Judicial. Sin embargo, según analistas, les resultará difícil hacerlo, más tras la contundencia con la que el pleno del STF ratificó más tarde la destitución, con nueve votos a cero.
Polémico y poderoso, este legislador que se convirtió en la némesis de Rousseff es, además, el único político protegido por fueros que está siendo juzgado por la corte suprema en una causa que indaga si cobró 5 millones de dólares para facilitar un negocio en la estatal Petrobras. Pese a que había negado tener cuentas no declaradas en Suiza, debió admitirlo tras informaciones llegadas desde ese país, lo que le valió ser sometido a un Comité de Ética, cuyas deliberaciones ha conseguido demorar.
En diciembre, cercado por denuncias en su contra y amenazado en la propia cámara de diputados con perder su mandato por faltas éticas, autorizó un pedido de "impeachment" contra la presidenta por supuesta manipulación de las cuentas públicas.
Según Transparencia Brasil, más del 58% de los 513 diputados federales están bajo la lupa de la Justicia o han sido acusados de cargos de corrupción, asesinato y violación. En el Senado, un 60% tiene problemas con la Justicia.
Rousseff se congratuló por la noticia, pero lamentó que el diputado haya logrado sobrevivir en su cargo para llevar adelante el proceso de juicio político en su contra, que ella califica de "venganza" y "golpe".
"Digo mejor tarde que nunca, pero lamento que Cunha haya conseguido, muy caradura, presidir mi proceso, que es golpista, en la Cámara de Diputados", afirmó la mandataria al inaugurar la operación comercial de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado amazónico de Pará. Considerado el político más impopular de Brasil, Cunha, no obstante, cuenta con un fuerte respaldo dentro del recinto. Bajo su liderazgo, la Cámara de Diputados le asestó un golpe feroz a Rousseff el 17 de abril pasado, al aprobar la instalación de un juicio para destituirla por un aplastante resultado de 367 votos a favor y 137 en contra.
| Agencias AFP, DPA, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero |


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