28 de abril 2015 - 00:26

Brasil: estiman recesión del 1,1% este año (peor para la Argentina)

• PREVÉN QUE SEGUNDO TRIMESTRE ACENTUARÁ CAÍDA.
• DESCUENTAN NUEVOS CONFLICTOS EN EL COMERCIO BILATERAL, QUE CAE 20%.

Joaquim Levy
Joaquim Levy
 Los principales economistas brasileños siguen ajustando sus pronósticos para este año con nuevos recortes en la tasa de crecimiento esperada del PBI, mayores expectativas inflacionarias, mientras que las estimaciones sobre el tipo de cambio se mantienen estables con un dólar por encima de los 3 reales.

Según el relevamiento del Banco Central de Brasil, el mercado financiero elevó al 8,25% la tasa de inflación esperada para 2015 (mientras proyectan para el próximo año un 5,6%). Vale señalar que el Banco Central espera una inflación un poco menor del 7,9% este año, por sobre la meta oficial del 6,5%. En cuanto a la tasa de crecimiento económico, esperan ahora una caída del 1,10% (y un crecimiento del 1% para 2016). El año pasado el dato oficial del PBI dio cuenta ya de una economía estancada. Pero las perspectivas para este año se deterioraron. La confianza de los empresarios sigue cayendo a ritmo acelerado, lo que sugiere una contracción en el corto plazo. Para algunos lo peor se verá en el segundo trimestre. Además, los datos del mercado laboral también reflejan la debilidad de la actividad económica. Es así como los analistas volvieron a recalcular la proyección de crecimiento, que en algunos casos incluso apuestan por una contracción de entre el -1,5% y el -2%.

Tras el fuerte ajuste que experimentó el tipo de cambio, ahora los analistas mantienen sus estimaciones para fin de año en 3,20 reales por dólar (y 3,30 para fin de 2016). En las últimas semanas el real mantuvo la trayectoria de apreciación y rompió el nivel de 3 reales gracias al contexto internacional y local (que contó con la difusión del balance de Petrobras) y permitió que terminara en 2,95 reales (se apreció el 3% semanal). Hay que tener en cuenta que el flujo del mercado de cambios continuó positivo en abril de u$s 4.400 millones y en lo que va del año en u$s 9.200 millones. En particular, durante la semana pasada el flujo mostró ingresos por el canal financiero por u$s 2.300 millones y u$s 1.100 millones por el comercial, mientras que la tasa de interés de referencia (Selic) se proyecta en el 13,25% para este año (el 11,50% para 2016).

Estas últimas proyecciones reflejan que ya nadie descuenta un contexto recesivo para la economía brasileña este año, que de acuerdo con las estimaciones privadas significará una caída del PBI de más del 1%. A comienzos de año se esperaba un leve crecimiento del 0,5%, luego fueron ajustando las proyecciones ante el advenimiento del ajuste fiscal lanzado por el equipo económico liderado por Joaquim Levy.

Ahora, empresas y bancos se preparan para otro año para el olvido en términos económicos.

Para la economía argentina es, sin duda, una mala noticia. No se podrá esperar ningún impulso por parte de la vecina economía. De modo que todo lo que pueda esperarse del nivel de actividad doméstico será por méritos propios. De ahí el ahínco del Gobierno de Cristina de Kirchner por lanzar medidas de impulso al crédito y al consumo porque la única esperanza de mejorar el nivel de actividad vendrá del frente interno. Brasil no ayudará en nada, y es más, complicará el comercio bilateral por la ventaja competitiva que ha ganado en los últimos meses, y los sectores manufactureros serán los que más sufrirán.

En los últimos años, el Gobierno de Dilma Rousseff respondió al bajo crecimiento con incentivos a la demanda doméstica a través de la política fiscal. Al tener bajo desempleo y elevados déficits en la cuenta corriente, esto provocó una aceleración inflacionaria y mayores desequilibrios en el sector externo que terminaron generando cuestionamientos a la sustentabilidad de la deuda pública. Ahora, con tasas de interés más altas y una política fiscal contractiva, el panorama es netamente recesivo.

Dejá tu comentario