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Bregovic: “La religión es una excusa cómoda”
El célebre compositor presentará su último álbum “Tres cartas de Sarajevo”, en una gira por 130 escenarios en 2018, junto a su Orquesta gitana de Bodas y Funerales. Aún no confirmó Argentina.
Cíclico. “Los Balcanes son un lugar triste. No aprendemos nada de la historia y repetimos la misma guerra cada 50 años. Mi abuelo era soldado, mi padre era soldado. Yo, por suerte, estaba en París al principio de la guerra”.
Este Sarajevo de concordia es hoy en día un mito cantado por los occidentales, perseguido por algunos soñadores. Los serbios abandonaron la ciudad por suburbios sin alma al este, muchos croatas nunca volvieron. Bosnia es un país donde cada vez son menos numerosos quienes en los censos se consideran como los "otros", rechazando definirse por su religión: croatas (católicos), serbios (ortodoxos) o bosnios (musulmanes).
La religión es una excusa "cómoda", dice Bregovic, "la única barrera para que el pobre no degüelle al rico". Los Balcanes son "un lugar triste". "Es difícil comprender que no aprendemos nada de la historia, que repetimos la misma guerra cada 50 años. Mi abuelo era soldado, mi padre era soldado. Yo afortunadamente me encontraba en París al principio de la guerra".
Cuando la ex-Yugoslavia se desintegró con una serie de conflictos sangrientos, Bregovic, al contrario que muchos artistas, rechazó elegir un bando. "Mi padre era croata católico, mi madre es ortodoxa serbia, mi mujer, musulmana ¿Contra quién se habría tenido que disparar? ¿Contra la familia de mi mujer? ¿De mi padre? ¿O de mi madre?". "No estaba en posición de odiar a nadie. Estaba triste por todos los demás".
"Tuve la suerte de partir", dijo Bregovic. Asume este elogio del exilio, aludiendo a una carta del gigante de la literatura de los Balcanes, Ivo Andric, que se ofuscaba del hecho de que se tache de cobardes a quienes se marchan. "Si quiere cumplir con su deber humano, debe partir. Porque aquí, hay pocas posibilidades de realizarse como ser humano", dice Bregovic, que, cuando no está de gira, vive entre París, Sarajevo y Belgrado.
Clama su amor por los Balcanes, un amor "difícil", pero está "contento de que (sus) hijas sean francesas", y vivan en un "país normal", donde reina un "patriotismo normal", "donde no hay que ir siempre a la guerra, hacer sacrificios enormes". En los Balcanes, "ser patriota es demasiado exigente, no sólo necesitan soldados". El segundo tema de "Tres cartas de Sarajevo", composiciones para orquesta sinfónica, saldrá a fines de 2018. Su gira no prevé por ahora ningún recital en Sarajevo.


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