15 de noviembre 2011 - 00:00

Brigadier en problemas

El inesperado regalo de fin de año que recibió el brigadier general Normando Costantino, titular de la Fuerza Aérea Argentina, con el traspaso de las funciones de control de tránsito aéreo que ejercía la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC) implica el manejo de una caja de alrededor de $ 150 millones que engrosarán el presupuesto de la fuerza. No están incluidos en esa cifra los salarios del personal de controladores, auxiliares de comunicaciones, torreros, plan de vuelo; los seguirá pagando la ANAC por un año, porque ese personal revista «en comisión». La mayoría de los traspasados son exmilitares que saborearon ya las mieles de ser civiles y de poner en jaque con rebeldía gremial al poder.

El viernes pasado, Costantino, en una reunión con el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, recibió la golosina millonaria con la dosis de cicuta. Hereda un conflicto gremial larvado, el mismo que determinó la caída del anterior zar de la aviación civil, el exgobernador de Mendoza Rodolfo Gabrielli. La pelea interna dentro de los gremios del sector por espacios de poder en la agencia civil de aviación, más la influencia en Aerolíneas Argentinas, no está resuelta. Otro asunto espinoso es si Costantino logrará de Aerolíneas Argentinas y de Austral el pago de las correspondientes alícuotas por la tasa de Protección al Vuelo y de Apoyo al Aterrizaje. Antes hubo que entablar juicios contra la aerolínea de bandera por su morosidad cuando la autoridad de control era la Fuerza Aérea.

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