29 de diciembre 2008 - 00:00

Brindis de fin de año sin liquidez

No se recuerda un diciembre que termine tan aplastado en negocios. Los volúmenes que se están operando muestran a una Argentina sin mercado financiero.
Para un país que tiene una deuda externa e interna tan grande, que se negocien $ 127 millones en bonos, es una señal preocupante. Ya se había encargado de eliminar el mercado a término de cereales.
Ahora le tocó a la plaza financiera. La primera consecuencia es que nadie quiere tener en su cartera títulos argentinos. El fraude del INDEC en la medición del costo de vida fue un golpe letal para los títulos en pesos que indexan por el CER. Después vino el tiro de gracia; la estatización de los fondos de los jubilados que estaban en las AFJP.
Los mercados no cuentan con ese dinero. Por caso, el monto de negocios de la Bolsa cayó a la mitad, el del mercado cambiario a la tercera parte y los títulos de la deuda mueven un 10% de lo que operaban en su mejor momento.
El viernes sólo dos bonos tuvieron movimiento en el Mercado Abierto Electrónico (MAE). El Bocon Pr9 que subió el 7,092% y el Boden 2012 en dólares que subió el 4,42%,
Las licitaciones de Lebac y Nobac del Banco Central sólo cuentan con la tercera parte de las ofertas habituales. Y gran parte de esas propuestas son de la banca oficial.
No es difícil prever las dificultades por las que puede atravesar la economía de un país que no tiene mercado financiero, aunque al Gobierno el hecho no parece preocuparle.
En primer lugar, las obras públicas y vencimientos de deuda no se financiarán con préstamos. Se echa mano a lo que se puede. Ahora les tocó a los fondos de las AFJP. Cada tanto, al Banco Central. Cuando se agoten los recursos no se sabe de dónde saldrán los fondos para pagar vencimientos de deuda o el déficit de Aerolíneas Argentinas, estatizada en plena crisis.
El precio de los bonos de la deuda es similar al de un país en default. Los inversores anticipan un destino incierto porque hacen los números y no cierran. En el último año tuvo una importante fuga de capitales, que tomó un respiro cuando aparecieron los controles oficiales, pero que ahora se está reorganizando y volviendo a los volúmenes anteriores.
Las inversiones prometidas no llegaron. Se sigue acudiendo al recurso de citar a empresarios para que prometan aportes que nunca concretarán. La economía real muestra otro escenario: apareció el primer default de una empresa. TGN anunció que no pagará los vencimientos de sus Obligaciones Negociables. El verano no promete ser mejor. El mercado de títulos públicos seguirá siendo un lugar de entrada y salida rápida de especuladores. Por ahora todas las fichas van al Boden 2012 en dólares que paga intereses a fin de febrero. Esos dos meses hoy son el largo plazo. En el medio habrá anuncios sobre bonos. Tal vez tengan mejor efecto que los que hubo sobre consumo.

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