13 de enero 2009 - 00:00

Brote de antisemitismo inquieta a Israel

En manifestaciones antiisraelíes en sitios tan distantes como Lahore, Pakistán y Londres, salen a la luz preocupantes consignas antisemitas.
En manifestaciones antiisraelíes en sitios tan distantes como Lahore, Pakistán y Londres, salen a la luz preocupantes consignas antisemitas.
Jerusalén - Israel denunció ayer que su ofensiva militar en la Franja de Gaza ha desencadenado una creciente ola de antisemitismo en todo el mundo, con hechos de particular gravedad en Francia, donde se produjeron ataques incendiarios contra sinagogas.

Una declaración de la canciller, Tzipi Livni, indicó que su país sigue con gran preocupación los informes sobre ataques verbales o incluso físicos sufridos por israelíes y judíos en diversas partes del mundo. Entre las agresiones citadas figuran profanaciones de cementerios y sinagogas, así como manifestaciones antisemitas en actos a favor de los palestinos.

Algunas caricaturas y artículos de opinión parecen residuos de los días más oscuros del siglo XX, señaló Livni, quien reclamó a todos los líderes políticos que condenen y sancionen cualquiera de estas formas de provocación y odio.

Livni volvió a defender la ofensiva de su país en Gaza, que describió como una «respuesta defensiva» contra una organización terrorista (Hamás) que lanza cohetes y granadas de mortero diariamente y pone así en peligro la vida de civiles israelíes.

Livni, y el viceprimer ministro israelí, Haim Ramón, llamaron en un comunicado conjunto «a los líderes del mundo a que condenen, supriman y frenen cualquier y todas formas de incitación y odio, y que los responsables rindan cuentas de sus acciones».

Más allá de las expresiones antijudías detectadas en las manifestaciones contra la guerra registradas en varias ciudades de Europa, América Latina y el mundo musulmán, de llamamientos a un boicot contra comercios judíos en Italia y de casos de acoso y amenazas en Venezuela, los hechos más serios se dieron en Francia. Varios desconocidos lanzaron botellas incendiarias el domingo por la noche contra una sinagoga en Saint Denis, un suburbio de París, y otro en Schiltigheim (este), siendo éstos los últimos incidentes de una ola de ataques antisemitas en Francia desde que comenzó la ofensiva israelí en Gaza.

Nueve botellas incendiarias fueron lanzadas contra un centro comunitario judío y contra su sinagoga en Saint Denis, un municipio al norte de París, provocando un conato de incendio en la cafetería, precisó ayer una fuente de la fiscalía de Bobigny.

«Cuatro de los nueve artefactos impactaron en la fachada, dos en el interior y tres sobre el tejado de una terraza», añadió la fuente, contradiciendo a lo afirmado hasta entonces por la prefectura (gobierno civil) que primero había hablado de un cóctel molotov y, posteriormente, de dos.

Investigación

Se abrió una investigación por «destrucción y degradación por efecto de una sustancia incendiaria o explosiva sobre un bien como consecuencia de la religión» de sus propietarios o usuarios, delitos que pueden ser penados con hasta 20 años de prisión, según la Fiscalía, que tampoco descarta imputar a los autores por «asociación de malhechores».

Según la Fiscalía, un testigo que vive cerca de la sinagoga vio huir a varios individuos tras el ataque.

Durante su mensaje de Año Nuevo a las autoridades religiosas del país, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, condenó ayer los actos de «violencia inadmisible» cometidos en Francia con el pretexto del conflicto en Medio Oriente y aseguró que estos crímenes «no quedarán impunes». También expresó su «solidaridad con las víctimas directas o indirectas de estos comportamientos indignos de nuestro país, indignos del siglo XXI».

En tanto, la municipalidad de Saint Denis fue acusada por un organismo judío francés de haber favorecido la agresión allí registrada por haber denunciado en varias oportunidades la intervención israelí en la Franja de Gaza y por haber organizado el jueves una manifestación de solidaridad con la población palestina.

Los incidentes de este tipo han provocado la preocupación de las autoridades francesas, que temen una importación del conflicto de Oriente Medio a Francia, donde viven las comunidades judía (unas 600.000 personas) y musulmana (entre 4 y 5 millones) más importantes de toda Europa.

En Schiltigheim fueron lanzadas botellas incendiarias contra un local que servía de lugar de culto a la comunidad judía, según informó la policía local.

Por otra parte, una decena de inscripciones antisemitas fueron descubiertas ayer a la mañana en un centro social situado en el suburbio de Puy en Velay (centro), indicó una fuente policial.

El Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) y la Gran Mezquita de París condenaron el lunes estos atentados.

Por otra parte, la comunidad judía de Roma pidió al primer ministro, Silvio Berlusconi, que condene la iniciativa de un sindicato de comerciantes que ha exhortado a boicotear mercaderías procedentes de Israel.

El presidente de la comunidad hebrea de la capital italiana, Renzo Pacifici, dijo que el sindicato FLAICA CUB será citado por violación de la ley que reprime la instigación al odio racial.

El responsable del sindicato, Giancarlo Desiderati, desmintió haber promovido un boicot contra los comerciantes judíos de Roma. «Sólo propusimos no comprar productos fabricados en Israel. Se trata de un boicot económico que no tiene nada que ver con el antisemitismo y con los negocios administrados por judíos», se justificó.

En Montevideo, desconocidos arojaron bombas «molotov» contra la sede de la Asociación Cultural Israelita en Uruguay, que agrupa al sector autodenominado «progresista» de la comunidad.

Agencias DPA, AFP y ANSA

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