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Brote de antisemitismo inquieta a Israel
En manifestaciones antiisraelíes en sitios tan distantes como Lahore, Pakistán y Londres, salen a la luz preocupantes consignas antisemitas.
Nueve botellas incendiarias fueron lanzadas contra un centro comunitario judío y contra su sinagoga en Saint Denis, un municipio al norte de París, provocando un conato de incendio en la cafetería, precisó ayer una fuente de la fiscalía de Bobigny.
«Cuatro de los nueve artefactos impactaron en la fachada, dos en el interior y tres sobre el tejado de una terraza», añadió la fuente, contradiciendo a lo afirmado hasta entonces por la prefectura (gobierno civil) que primero había hablado de un cóctel molotov y, posteriormente, de dos.
Investigación
Se abrió una investigación por «destrucción y degradación por efecto de una sustancia incendiaria o explosiva sobre un bien como consecuencia de la religión» de sus propietarios o usuarios, delitos que pueden ser penados con hasta 20 años de prisión, según la Fiscalía, que tampoco descarta imputar a los autores por «asociación de malhechores».
Según la Fiscalía, un testigo que vive cerca de la sinagoga vio huir a varios individuos tras el ataque.
Durante su mensaje de Año Nuevo a las autoridades religiosas del país, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, condenó ayer los actos de «violencia inadmisible» cometidos en Francia con el pretexto del conflicto en Medio Oriente y aseguró que estos crímenes «no quedarán impunes». También expresó su «solidaridad con las víctimas directas o indirectas de estos comportamientos indignos de nuestro país, indignos del siglo XXI».
En tanto, la municipalidad de Saint Denis fue acusada por un organismo judío francés de haber favorecido la agresión allí registrada por haber denunciado en varias oportunidades la intervención israelí en la Franja de Gaza y por haber organizado el jueves una manifestación de solidaridad con la población palestina.
Los incidentes de este tipo han provocado la preocupación de las autoridades francesas, que temen una importación del conflicto de Oriente Medio a Francia, donde viven las comunidades judía (unas 600.000 personas) y musulmana (entre 4 y 5 millones) más importantes de toda Europa.
En Schiltigheim fueron lanzadas botellas incendiarias contra un local que servía de lugar de culto a la comunidad judía, según informó la policía local.
Por otra parte, una decena de inscripciones antisemitas fueron descubiertas ayer a la mañana en un centro social situado en el suburbio de Puy en Velay (centro), indicó una fuente policial.
El Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) y la Gran Mezquita de París condenaron el lunes estos atentados.
Por otra parte, la comunidad judía de Roma pidió al primer ministro, Silvio Berlusconi, que condene la iniciativa de un sindicato de comerciantes que ha exhortado a boicotear mercaderías procedentes de Israel.
El presidente de la comunidad hebrea de la capital italiana, Renzo Pacifici, dijo que el sindicato FLAICA CUB será citado por violación de la ley que reprime la instigación al odio racial.
El responsable del sindicato, Giancarlo Desiderati, desmintió haber promovido un boicot contra los comerciantes judíos de Roma. «Sólo propusimos no comprar productos fabricados en Israel. Se trata de un boicot económico que no tiene nada que ver con el antisemitismo y con los negocios administrados por judíos», se justificó.
En Montevideo, desconocidos arojaron bombas «molotov» contra la sede de la Asociación Cultural Israelita en Uruguay, que agrupa al sector autodenominado «progresista» de la comunidad.
Agencias DPA, AFP y ANSA


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