Buitre Dart también quiere que le paguen más dólares

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• SU FONDO EM SE SUMÓ AYER AL RECLAMO DE SINGER A GRIESA PARA QUE EL JUEZ RECALCULE EL DINERO QUE EL PAÍS LES DEBE

   El fondo buitre EM, de Kenneth Dart, también quiere que la Argentina le pague más dólares. En un escrito presentado ante Thomas Griesa el lunes pasado (y adelantado en exclusiva por este diario), el tercer acreedor del país aún en default se sumó al reclamo que el viernes 14 había hecho Paul Singer con su fondo Elliott para que el juez de Nueva York le reconozca más dinero que lo estipulado originalmente en el fallo de noviembre de 2012. Según el planteo, Elliott había argumentado que a partir de la decisión de Griesa del pasado miércoles 12, en la que el magistrado acusó al país de "no acatar" su obligación de proveer información sobre los movimientos financieros, la Argentina le habría provocado "daños irreparables" a su patrimonio que excedían el cálculo original de capital, más intereses, más multas, más gastos que se le debían reconocer. En su momento Griesa calculó en un total de u$s 1.330 millones lo que se les debía pagar a los fondos buitre, dinero que actualizado hoy superaría los u$s 2.000 millones.

Elliott llamaba a Griesa en el escrito del viernes pasado a que tomara en cuenta más daños provocados por las "constantes violaciones de la Argentina", dado que, para Singer, y según la presentación del escrito que llevaba la firma de su abogado Robert Cohen, que la Justicia haya encontrado que "la República Argentina falló en acatar el 'discovery' del 25 de septiembre de 2013 relacionado con activos de la República", esto es, proveer información solicitada de movimientos de fondos que podrían ser del país y que se le haya impuesto la sanción sobre "cualquier propiedad de la República en los Estados Unidos excepto bienes diplomáticos o propiedad militar es considerada de ser usada para actividad comercial" confirmarían "los daños provocados contra los acreedores" por la negativa del país a aceptar el fallo de Griesa.

El lunes pasado fue EM el que se sumó al reclamo. El fondo buitre simplemente se presentó ante el tribunal de Griesa con otro escrito (al que tuvo acceso este diario), con un solo un párrafo redactado como contenido y con la firma del abogado de Kenneth Dart, David Rivkin. En el texto, simplemente adhiere a los argumentos planteados por Cohen a favor del reclamo del fondo de Paul Singer y le pide a Griesa que "lo incorpore en las mismas condiciones que NML". Finalmente copia la totalidad del texto de 23 páginas, aclarando que el "memorando" que presentó Elliott tiene "los argumentos claros".

Dart le reclama al país unos u$s 835 millones originales, a los que habría que sumarles intereses, punitorios, multas y gastos extras, con la nueva calculadora que Elliott le pide a Griesa. Aún no se sabe qué actitud tomará el juez sobre esta cuestión, más allá de descartar que cualquier cosa que pidan o reclamen los fondos buitre será absolutamente tomada como seria por el magistrado. Igualmente la Argentina tiene aún 12 días hábiles para contestar, también por escrito, los argumentos que expuso originalmente Elliott. Recién después Griesa tomará una decisión. En esta contestación están trabajando en estos días los abogados del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (CGS&H) que representan al país.

No es la primera vez que Dart sigue los pasos de Singer. De hecho, es su estrategia en el "juicio del siglo" para abaratar costos. Los reclamos de su fondo EM siempre aparecen después de que Singer y compañía hayan hecho el gasto de fondo para así simplemente sumarse a los reclamos garantizados por Griesa.

El problema que surgiría si el juez le reconoce también a Dart y su fondo buitre los mismos derechos de "daños irreparables" que pide Singer es que EM es uno de los denominados "me too" más importantes, con lo cual el recálculo de los intereses también debería caberles a los buitres de "segunda generación".

Antes igualmente Griesa debería obedecer la orden de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que la semana pasada obligó al juez a realizar un cálculo más conservador de la deuda a este grupo, y que originalmente había superado los u$s 9.000 millones.

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