19 de diciembre 2014 - 00:00

“Buscamos el equilibrio”

 "Nos hemos tomado un poco más de tiempo que el habitual para presentarles una temporada renovadora y superadora en todos los sentidos", puntualizó ayer, en una carta enviada a los medios, el director del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, quien subrayó también que "estamos celebrando el quinto aniversario de la reapertura del Teatro, y esto merece una propuesta que esté a la altura del acontecimiento". La temporada 2015 expresa, señaló, un equilibrio entre "la tradición, la vanguardia, lo clásico y lo popular".

En diálogo con este diario, García Caffi aclaró también uno de los puntos que, quizá, hubiesen contribuido a provocar la demora en la confección final de la temporada, que es el levantamiento del esperado título de apertura, la espectacular "Los troyanos", de Héctor Berlioz, que fue sustituida por "Werther".

"'Los troyanos' fue planeada y trabajamos en su producción desde hace dos años", dijo. "Pero la necesidad de un presupuesto especial, ya que se trata de una puesta muy onerosa, desgraciadamente nos hizo retroceder. Quiero explicarlo claramente. La conjunción económica que esperábamos hace dos años no se dio; esto es, la reglamentación de un nuevo convenio, que mejorará lo que perciben los cuerpos del teatro, y que no depende exclusivamente del Ente Autónomo Teatro Colón, sino de la Paritaria Central para todo el Gobierno de la Ciudad. Y, lógicamente, no contamos con un presupuesto especial (por ejemplo, para cubrir los sueldos del coro) que requiere una obra de las dimensiones de 'Los Troyanos'".

García Caffi destaca otras de las características de la temporada, como el regreso de Daniel Barenboim y Martha Argerich, el estreno de la ópera "Quartett" y, desde luego, el cierre del año con el "Parsifal" de Richard Wagner.

"Cuando se produjo nuestro divorcio en ocasión del 'Wagner compacto'", bromea, "fue en términos pacíficos, y con el acuerdo de más adelante seguir trabajando juntos. Y así lo estamos haciendo. Creo que este 'Parsifal' va a tener un fuerte impacto en el público, por su calidad, más allá de que quizá los espectadores más tradicionalistas puedan sentirse desafiados. La puesta de ópera debe ser siempre innovación, imaginación. Y balance, dentro de una misma temporada, entre tradición y novedad."

Y finaliza: "Recuerdo, en la puesta que hicimos de 'Un ballo in maschera', que al terminar un espectador furioso empezó a gritar '¡Viva Verdi! ¡Viva Verdi!, y me dirigía a mí sus gritos. Pero así son las reglas del juego. Eso ocurre, volviendo a Wagner, en Berlín, en Bayreuth."

M.Z.

Dejá tu comentario