Según el diario « Expansión de Madrid», La Caixa, que a través de su holding Criadero es el primer accionista de Gas Natural, estudia un mecanismo para blindar la gestión de la gasista, tras los movimientos corporativos que se están produciendo en torno a Repsol, la que tiene 30,48% en la empresa. Gas Natural es en la Argentina la controlante de Gas Natural BAH, segunda distribuidora, después de MetroGas.
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La rusa Lukoil, dijo « Expansión», sigue siendo el primer candidato a la compra de 20% de las acciones que tiene la constructora Sacyr en Repsol. También indicó la publicación que hoy habrá una reunión en Londres para clarificar si esta operación sigue adelante. El propósito de La Caixa es evitar que Repsol termine convirtiéndose en la puerta trasera de entrada de cualquier grupo en Gas Natural.
Siempre según « Expansión», La Caixa y Repsol tienen firmado un pacto parasocial de control sobre Gas Natural. Por eso, el consejo de Gas Natural debería ser revisado si Sacyr vende sus acciones de Repsol.
A su vez, La Caixa también vendería parte de sus acciones en Repsol a Lukoil si las negociaciones prosperan. «Expansión» sostuvo que «ya se da por hecho que si finalmente una parte sustancial del capital de Repsol va a manos de Lukoil, o cualquier otro inversor, el pacto parasocial entre La Caixa y Repsol para la gestión de la gasista se eliminará o, en todo caso, se redefinirá».
Pero también habría otras medidas para blindar a Gas Natural, mediante una recomposición del consejo de Gas Natural e incluso de su capital social. En ese consejo hay cuatro miembros que pertenecen a Repsol: Antoni Brufau (presidente), Enrique Locutura (director general de GNL en Repsol) y Fernando Ramírez, director económico.
Según «Expansión», en el mercado también se baraja un reequilibrio accionarial de Gas Natural, en el que Repsol pierda peso a favor de La Caixa, o incluso de un tercero. La idea de una desinversión de Gas Natural por parte de Repsol no es nueva. Un informe de Merril Lynch de octubre de 2007, cuando Gas Natural cotizaba a 42,06 euros, consideraba que Repsol podría desinvertir en cualquier momento en la gasífera y obtener ganancias de 4.700 millones.
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