El local en Florida que hasta ayer era de C&A. La cadena holandesa se fue por no poder importar, por vender poco y por presiones oficiales para que no despidiera gente.
La cadena holandesa C&A no esperó la «desmorenización» de la economía y se fue del país. Ayer anunció el cierre de sus veinte tiendas y despidió a sus 1.100 empleados. La decisión había sido tomada en la casa matriz hace tiempo, pero obviamente se aprovechó la coyuntura de la avalancha de noticias que generaron los comicios del domingo para concretar esta movida, tratando de que pasara lo más inadvertida posible.
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No será así para los empleados y para los dueños de los veinte locales que alquilaba C&A en todo el país: todos ellos se enteraron ayer de la drástica determinación. Los trabajadores lo supieron cuando llegaron a tomar servicio en su horario habitual; los locadores, por los medios.
«Algo intuíamos cuando hace algunos días nos cancelaron una reunión pactada para empezar a hablar de la renovación de los contratos, que vencen en algunos meses», dijo a este diario una alta fuente de Alto Palermo SA (APSA), que les alquila tres locales en otros tantos shopping centers de su propiedad: Alto Avellaneda, Abasto y Mendoza Plaza Shopping. El otro gran centro comercial donde se habían afincado los holandeses es Unicenter, de la chilena Cencosud, que también se anotició ayer que deben salir a buscar quién ocupe el amplio espacio que dejó vacío C&A.
Si bien la empresa se limitó a emitir un comunicado a través de su agencia de prensa explicando obviedades, lo cierto es que la determinación de irse de la Argentina obedece a un cúmulo de factores.
El más importante fueron las trabas a la importación impuestas desde el Gobierno de los Kirchner; C&A apunta en todos los países en los que está a un público joven, de ingresos medios y medios-bajos. En su esquema comercial el precio es más importante que la calidad, y abastece a toda su cadena global con productos comprados donde es barato fabricarlos. Es un hecho que los costos de la indumentaria nacional ya han vuelto a niveles internacionales, y por lo tanto a la empresa no le «cerraba» fabricar localmente.
Otro factor fueron las presiones recibidas desde el Gobierno justamente para no achicar su estructura y reducir personal, en especial desde la Secretaría de Comercio. El resultado es que hoy están en la calle no sólo una parte del personal.
C&A había llegado a la Argentina en 1997; nunca compró locales, pero se estima que su inversión total en ese lapso rondaría los u$s 50 millones. A esa cifra deberá sumársele la que aplicarán a indemnizar a los despedidos, a quienes -según una versión- les abonarán cerca del doble de lo que les correspondería por ley y les mantendrán la cobertura médica por doce meses más.
Todavía no está claro qué harán con el stock de mercadería que guardan los locales cerrados y sus depósitos; una parte sería entregada a un valor simbólico a los ex empleados (en caso de que alguno de ellos, ahora desocupado, quiera darse el lujo de gastar parte de su indemnización en ropa) y el resto se donaría. En cambio, quienes tengan créditos pendientes de pago con C&A (que emitía una tarjeta propia, que autofinanciaba) deberán saldarlos en los plazos convenidos en las sucursales de una cadena de bocas de cobro.
En su comunicado, C&A afirma que «a pesar de todos nuestros esfuerzos e inversiones, el resultado esperado no fue logrado, y la compañía ha llegado a la conclusión de que no es factible seguir ampliando su escala para alcanzar niveles mínimos de rentabilidad en el futuro». También promete que su cierre se hará «con el máximo respeto a sus empleados, proveedores, clientes, autoridades y a la comunidad en general», cumpliendo con todas sus obligaciones legales y económicas.
Llamativamente, agregan que su cierre en la Argentina no afectará sus operaciones en México y Brasil, países de los que no planean irse, y en los que tienen 25 mil empleados y 220 tiendas. A escala mundial operan 1.500 sucursales en 25 países.
Los locales cerrados ayer estaban en Mendoza (dos), Salta, Tucumán, Córdoba, Rosario y Bahía Blanca. En Buenos Aires C&A funcionaba en los shopping Abasto, Alto Avellaneda y Unicenter, y en Pueyrredón y Corrientes, Rivadavia y Acoyte, en Liniers, en Cabildo y Mendoza, en Florida y Viamonte, en Morón, en Quilmes, en Lomas de Zamora y en el centro de San Miguel.
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