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Caen operaciones inmobiliarias con campos
En este contexto, la actividad se apresta a culminar el año «más difícil de la última década», advirtió la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR).
La entidad señaló que en 2012 «fueron muy pocas las operaciones realizadas», con bajas de precio para las zonas centrales de entre un 10% y un 15%, y para las extrapampeanas de hasta del 30%, «todos con relación a los valores máximos de 2011», indicó CAIR.
«Esta parálisis inmobiliaria no ayuda al desarrollo del país. Vemos con preocupación esta situación que se extiende ya por un período de tiempo excesivamente prolongado», enfatizó la entidad, en un comunicado de prensa.
Los datos divulgados por la Cámara para el sector rural se encuentran en línea con los últimos relevamientos efectuados por agentes inmobiliarios o colegios de escribanos en el ámbito urbano, donde las operaciones de compraventa se desplomaron este año, principalmente, a causa del cepo al dólar.
CAIR sostuvo que «la parálisis del mercado inmobiliario rural no es propia, sino que surgió como consecuencia» de una serie de factores, y agregó: «Estamos convencidos de que si se destraban los impedimentos que hoy persisten, el mercado volvería a trabajar en condiciones normales y habituales».
La entidad enumeró las causas de la crisis que padece el sector y ubica al tope de la nómina a «las restricciones al mercado cambiario, que impiden que las operaciones inmobiliarias se realicen en dólares, imponiendo cambios de moneda en un mercado que históricamente cotizó en dólares».
También destacó que «la Ley de Tierras que, a un año de su promulgación, aún no está operativa y no permite que el extranjero compre tierras, cualquiera sea su tamaño, utilidad, ubicación y uso».
Al mismo tiempo, mencionó que «el sector agrícola-ganadero, pese a los muy favorables mercados internacionales y las tasas internacionales bajas, no puede capitalizar esa situación mundial y se encuentra con un horizonte poco claro donde los estímulos son limitados».
CAIR subrayó que «la inversión en tierras y el resguardo de capital siguen siendo una de las principales motivaciones del inversor al momento de adquirirlas», pero «queda claro que para atraer inversiones de largo plazo, hay que generar confianza, estabilidad y seguridad jurídica».
Por último, señaló que en otros países de la región, como Brasil, Uruguay, Bolivia, Perú e inclusive Colombia, en donde se hacen operaciones inmobiliarias rurales, la tierra productiva se incrementó durante el año entre un 7 y un 10 por ciento.
En cambio, en la Argentina, en las zonas marginales extrapampeanas, los precios cayeron en 2012 hasta un 30% en comparación con los valores máximos del año pasado.


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