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Caída contundente, aunque previsible
La salida cabizbaja de Zeballos y Berlocq el sábado, tras consumarse la derrota de Argentina. El equipo de Jaite hizo lo que pudo ante un rival sustentado en el poderío de Berdych y Stepanek en los tres puntos.
A la hora del balance, por un lado pareciera que ganar la Ensaladera sigue siendo para Argentina una misión casi imposible, pese a que este año, sin la participación del mejor jugador, Juan Martín del Potro, se llegó más lejos que lo imaginado. Si bien alcanzar una semifinal genera sabor a poco cuando la gran meta es conquistar la Copa, lo cierto es que en este contexto global es para valorar haber llegado a los cuatro mejores. Es que ya desde un principio la misión era compleja. A la jerarquía del rival sólo se la podía haber compensado con un rendimiento extraordinario del equipo conformado por Martín Jaite y, a la vez, un bajón en el rendimiento de los checos. Nada de eso pasó. Los locales, favoritos en la previa, pusieron toda la carne al asador para asegurarse el pasaje a la segunda final consecutiva, en la que se enfrentarán con la Serbia de Novak Djokovic. El conjunto balcánico dio vuelta su serie el domingo para imponerse por 3-2 en Belgrado, gracias a los triunfos del Nº 1 del mundo ante Milos Raonic por 7-6 (1), 6-2 y 6-2 y el de Janko Tipsarevic, autor del punto decisivo, por 7-6 (3), 6-2 y 7-6 (6) ante Pospisil.
Serbia será local del 15 al 17 de noviembre ante República Checa, en busca de una revancha por la eliminación sufrida el año pasado en Praga, por los cuartos de final. La única vez que serbios y checos se enfrentaron en Belgrado fue triunfo para el local por 3-2, en las semifinales de 2010.


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