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Cambiar al interior, para el exterior
Ya lo supo ver Alberdi postulando: "La descentralización política y económica es esencial para que la soberanía local se base por sí misma". El proceso de transformación de las "economías regionales" implica un cambio profundo y estructural, pero imprescindible, si realmente se quiere dar lugar a un nuevo modelo de desarrollo, a un salto evolutivo que conduzca nuestra nación a estamentos superiores. Así, los diferentes productos extra Pampa Húmeda -como petróleo, gas, alimentos, minería, textiles, materiales para la construcción, algodón, tabaco, madera y bebidas, entre muchos otros- serán con su industrialización una importante fuente de riqueza provincial, hoy inexistente. Se trata de un cambio que, para que puedan actuar los sectores productivos, necesita un fuerte impulso a la obra pública y a la infraestructura: autopistas, rutas, trenes, hidrovías, puertos, caminos, puentes y energía. Es decir, todo aquello que conecta y da vida a las provincias.
Asimismo -y hasta que la situación demográfica se vuelva equitati-
va- un Régimen de Promoción Industrial debe orientarse a equilibrar las asimetrías existentes en las provincias respecto de las zonas que concentran el consumo. Un acto de equidad que lleva doscientos años postergado, ya que el norte, el oeste y el sur de nuestro país siguen sufriendo la hegemonía del puerto de Buenos Aires.
La mayoría de las industrias, para la exportación o consumo interno de sus manufacturas, luchan contra las distancias y sus agravantes: el alto costo de los fletes locales, la energía, los recursos humanos, entre muchos más. Otra desigualdad radica en el PBI per cápita en favor de las salidas al mar por sobre los que habitan el interior, al igual que la salida de las provincias de sus productos en forma primaria.
Una economía regional que encuentra posibilidades de verdadero desarrollo no deberá enfrentar la pérdida del valor agregado de la mano de obra local ni las masivas migraciones hacia el hacinamiento de los conurbanos, una situación frecuente y que por lo general exige un pago demasiado alto: desarraigo, frustraciones, desaliento, droga, marginalidad y la nada.También, desde una perspectiva geopolítica, favorecer la industria regional es favorecer a la seguridad del país. Finalmente, provincias ricas contribuirán a paliar pobreza e indigencia. Ya Carlos Pellegrini señalaba hace más de un siglo: "Sólo el desarrollo puede dar efectivo sustento al federalismo y a la gente".
(*) Exvicepresidente de la UIA.


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