26 de mayo 2010 - 00:00

Candidatos, a examen ante empresarios

Dilma Rousseff, Marina Silva y José Serra, candidatos para los comicios del 3 de octubre, ayer durante el debate en la sede de la Confederación Nacional de la Industria en Brasilia.
Dilma Rousseff, Marina Silva y José Serra, candidatos para los comicios del 3 de octubre, ayer durante el debate en la sede de la Confederación Nacional de la Industria en Brasilia.
Brasilia - Los tres principales candidatos a suceder al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la presidencia de Brasil en las elecciones del 3 de octubre presentaron ayer propuestas diferentes para la economía durante un evento organizado por la poderosa Confederación Nacional de la Industria (CNI).

«Nosotros podemos y vamos a transitar de una economía de nación emergente a una economía de nación desarrollada», expresó la candidata del presidente, la ex jefa de gabinete Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, ante los empresarios.

«Nuestro compromiso para hacer eso debe ser con la erradicación de la pobreza extrema. Nosotros podemos hacerlo», completó Rousseff, quien también propuso «poner como piso de la renta de Brasil la de la clase media».

La pobreza afecta a cerca del 30% de los 190 millones de habitantes del país.

La ex «dama de hierro» del gobierno, de 62 años, garantizó continuidad, pero también prometió lo que esperaban los empresarios: reforma del caótico y caro sistema tributario, exoneraciones para la inversión, exportaciones, energía, estabilidad macroeconómica y un recorte de los gastos públicos considerados «no racionales».

Propuesta

Por su parte, el opositor José Serra basó su propuesta en una dura crítica a las altas tasas de interés e impuestos del Estado, la politización de la maquinaria pública, la falta de infraestructura, y cuestionó la función del Banco Central, ahora autónomo, y que consideró tendrá que «integrarse» a la política del Gobierno.

«Brasil tiene la mayor carga tributaria y las mayores tasas de interés entre los países emergentes y la segunda menor tasa de inversión gubernamental» que lo hace altamente deficitario en infraestructura, afirmó Serra, en una clara crítica a Rousseff, que como jefa de gabinete fue responsable de los grandes proyectos de inversión oficiales.

El ex gobernador de San Pablo, de 68 años y candidato por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se dirigió a quienes temen que sea más izquierdista que Rousseff: «Yo ayudé a erguir la mesa de la economía de este país, nunca voy a contribuir a derrumbarla».

En una rueda de prensa posterior, Serra afirmó que su política externa tendrá por prioridad el comercio y criticó que Brasil no haya firmado acuerdos de libre comercio en ocho años «y no negociamos ninguna rebaja de tarifas en Sudamérica».

Esto forma parte del discurso habitual de Serra, hasta hace poco favorito en las encuestas pero recientemente en situación de empate técnico con Rousseff. Según él, el Mercosur es una traba para Brasil, debe dejar de ser una unión aduanera y debe volver a ser una mera zona de libre comercio.

Definición

Ante la misma platea habló también la candidata del Partido Verde y ex ministra de Medio Ambiente de Lula da Silva, Marina Silva, que se definió como «una mujer negra que fue analfabeta hasta los 16 años y que ahora tiene la oportunidad de presentarse» ante los empresarios.

Y les dijo: «No vengo a decir que haremos más de lo mismo, porque entonces tendríamos los mismos resultados que no queremos».

La reconocida militante ambiental, de 51 años, que rompió con el Partido de los Trabajadores, defendió una economía orientada a la sustentabilidad y socialmente justa, aunque también apoyó un recorte del gasto público, la reforma tributaria y el ajuste fiscal.

Agencias AFP y EFE

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