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Canje: devuelven bonos a arrepentidos
En total fueron más de u$s 600 millones los que entraron al canje en estas condiciones. De ese total, cerca de u$s 200 millones ya se arrepintió de esa decisión y solicitó ante la Justicia neoyorquina desarmar la operación, lo que ya fue aceptado por la Argentina. El prospecto del nuevo canje preveía la posibilidad de que un inversor pudiera dar marcha atrás con su decisión si en el medio del proceso consideraba errónea su decisión.
La participación de estos inversores en el canje sorprendió a los funcionarios del Ministerio de Economía que llevaron adelante la transacción. El motivo es que la nueva oferta claramente era peor que la realizada en 2005, al menos en términos de instrumentos a entregar. Este canje, por ejemplo, no efectuó los pagos de los cupones PBI acumulados en los últimos tres años. Y los intereses vencidos no fueron cancelados en efectivo sino que se entregó un nuevo bono a cambio, el Global 2017.
Muchos inversores grandes, sin embargo, consideraron a esta oferta mayor, ya que el valor de mercado de la misma era, al momento de inicio de la operación, superior al de 2005. Sin embargo, en términos de los papeles que debían recibir en la transacción claramente salían perdiendo.
«La devolución de estos títulos a los inversores retenders no implica una reducción en el porcentaje de aceptación del canje, que se mantiene en 66,8%», explicaron fuentes del Palacio de Hacienda. El monto que surge de este porcentaje es de unos u$s 12.200 millones sobre un total de bonos elegibles a canjear de u$s 18.300 millones. Sin embargo, el comunicado de Hacienda divulgado el último lunes habló de un monto total de aceptación al canje de u$s 12.862 millones. Erróneamente, en base a esta cifra algunos interpretaron que la aceptación de la oferta había saltado a poco más del 70%, cuando en realidad había permanecido en 66,8% que ya había informado Economía.
La diferencia de u$s 600 millones fue de este grupo de «retenders», que de todas formas no sumaron al porcentaje final de aceptación. «A nosotros nos sorprendió que aparecieran estos inversores para volver a participar del canje, porque era claro que la oferta era inferior a la de 2005. Pero tenían la posibilidad de optar por este nuevo canje y así lo hicieron, aunque con el paso de los días muchos se fueron arrepintiendo», agregaron fuentes de Finanzas. Lo más sorprendente es que casi la totalidad de los que volvieron a entrar no fueron inversores minoristas, sino grandes tenedores de bonos, algunos incluso con más de u$s 100 millones en títulos argentinos. Por lo tanto, resulta cuanto menos extraño que no contaran con la información adecuada. Este grupo de grandes inversores tuvo oportunidad de entrar en la transacción hasta fines de mayo, cuando concluyó la denominada «fase temprana» del canje.

