21 de mayo 2010 - 00:00

Cannes: Irak y su trasfondo

La auténtica ex espía en Irak Valerie Plame, castigada por la administración Bush (izq.) y Naomí Watts, que la interpreta en «Fair Game».
La auténtica ex espía en Irak Valerie Plame, castigada por la administración Bush (izq.) y Naomí Watts, que la interpreta en «Fair Game».
Cannes - Una jornada desigual se vivió ayer en Cannes, con un comentado film de Estados Unidos sobre las maniobras de la Casa Blanca para llevar adelante su plan de declarar la guerra a Irak y un decepcionante retrato de la Italia proletaria actual. «Fair Game» de Doug Liman, único film estadounidense en concurso, está inspirado en dos best-sellers de la pareja que protagonizó una batalla contra la Casa Blanca por haber mentido al mundo entero sobre la existencia de armamento nuclear en el Irak de Saddam Hussein: la espía de la CIA Valerie Plame y su marido, el periodista Joseph C. Wilson. «La nostra vita» de Daniele Luchetti, también único aspirante italiano a la Palma de Oro, es un retrato del proletariado aburguesado de la era Berlusconi, que vive del trabajo en negro, de evasión de impuestos y de racismo.

«Fair Game» es el film más ambicioso de Doug Liman que hasta ahora transitaba por el cine más comercial («Mr. and Mrs. Smith»), denunciando las mentiras difundidas por el gobierno de Washington para justificar la guerra contra Irak. Liman da ritmo y vivacidad al guión de los hermanos Jez y John-Henry Butterworth, que cuenta las tribulaciones de la agente secreto Valerie Plame, encargada de la sección antiproliferación de armas de guerra, cuando su identidad es revelada por la Casa Blanca, en represalia por un artículo de su marido en «The New York Times», en el que se revelaban las mentiras gubernamentales.

Despedida del trabajo, vilipendiada por el gobierno y la prensa de su país, Plame finalmente declara ante el Congreso de Estados Unidos acerca de los entretelones de la trama urdida contra ella, permitiendo así la encarcelación del personaje que reveló materialmente su identidad, pero no la de los verdaderos artífices de la campaña de descrédito. Ahora la pareja, cuya relación fue seriamente afectada por el caso, vive retirada mientras todos los culpables, incluyendo al funcionario condenado, indultado inmediatamente por el presidente George W. Bush, están en libertad. Naomi Watts y Sean Penn vuelven a reunirse en este film tras un primer encuentro en «21 gramos», y brindan una interpretación de manual actoral.

Luchetti, por su parte, se presenta por tercera vez en Cannes, que lo descubrió en 1991 con su tercera película, «Il portaborse», volviendo a la Croisette en 2007 con «Mio fratello è figlio unico» donde se lucía Elio Germano, protagonista ahora de «La nostra vita».

El film cuenta la historia de Claudio, feliz marido de Irene (Isabella Ragonese) a punto de darle un tercer hijo, que trabaja como capataz en una obra en construcción en los suburbios cada vez más populosos de Roma. Todo es ilegal en esta construcción, desde la mano de obra compuesta por inmigrantes sin papeles hasta el material y la venta final, no denunciada al fisco. Tras la muerte inesperada de su esposa, Claudio da rienda suelta a sus ambiciones de independizarse con una construcción propia, que lo llevará a endeudarse, a no pagar a sus obreros y finalmente a insultarlos cuando estos amenazan con abandonarlo.

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