3 de septiembre 2010 - 00:00

Carrió, lejos del Acuerdo, no quiere un marido socialista

Elisa Carrió se ocupó esta semana en presentar su propio plan de seguridad ciudadana y definir que será casi imposible un regreso al Acuerdo Cívico y Social mientras estén allí encuadrados los socialistas.
Elisa Carrió se ocupó esta semana en presentar su propio plan de seguridad ciudadana y definir que será casi imposible un regreso al Acuerdo Cívico y Social mientras estén allí encuadrados los socialistas.
Elisa Carrió se aleja de un nuevo acuerdo con el radicalismo para las elecciones de 2011 y al mismo tiempo la UCR no parece hacer nada para retenerla. Tras la despedida temporal del Acuerdo Cívico y Social que Carrió hizo primero en el living de su casa con los radicales «amigos» y luego por carta, no hubo un solo movimiento entre los dos grupos para arreglar esa pelea.

El lanzamiento del Grupo Morena en Córdoba, para apoyar la candidatura de Ricardo Alfonsín, y el encuentro de la mesa de conducción de la UCR con el socialismo sólo complicaron las cosas. Ayer, Carrió se alejó aún más al reconocer que tiene «diferencias insalvables» con el socialismo.

Hace una semana había asegurado que la separación de sus socios de la UCR y del PS podría no ser definitiva, pero ayer cambió de opinión.

«Tengo cuatro divorcios, de dos maridos y de los radicales y de los socialistas», dijo Carrió apuntando sobre todo a su relación con Rubén Giustiniani y el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, con quienes tiene diferencias que «son irreconciliables».

«En este momento estamos trabajando con varias cosas, no queremos formar parte de ese espacio. Tenemos disidencias programáticas con el socialismo. Hay diferencias insalvables, sobre todo con el tema del campo y con lo relacionado a estatizaciones, como la de Aerolíneas», explicó la chaqueña.

«Nosotros creemos en la democratización del mercado, no en la estatización de todo», sentenció.

Pero a pesar de todo dejó abierta una puerta aunque con condiciones: dijo que la única manera de participar de una interna con el grupo sería si se suma a «peronistas no corruptos» a los partidos que integran el Acuerdo Cívico y Social.

Explícita

Se refería a Felipe Solá, el único peronista disidente con quien mantiene relaciones fluidas. Fue explícita al punto de aclarar, por si hacía falta, que en ese grupo no incluía a Eduardo Duhalde.

Si bien no lo nombró, Carrió sigue insistiendo en su interés por acercarse al jefe del bloque del Peronismo Federal, Solá, como opción electoral luego del alejamiento del Acuerdo Cívico y Social.

Pero esa opción parece ser sólo un ejercicio para desafiar a radicales y socialistas: por ahora parece imposible que Solá se sume a un acuerdo que ya tiene casi cerrada la candidatura de Ricardo Alfonsín a la presidencia y el socialista Hermes Binner de segundo.

De ahí que la reunión entre Giustiniani y Ernesto Sanz en la sede del Comité Nacional de la UCR haya precipitado la ira de Carrió.

En ese encuentro los dirigentes de los dos partidos confirmaron sus «coincidencias» para avanzar en una plataforma de gobierno como base de un «frente progresista», y si bien no hablaron de candidaturas dejaron el camino abierto para lo que los socialistas llaman la fórmula ideal.

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