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Caso Faustina: la madre, aún más complicada
Su pareja y la nena compraban toallitas femeninas en el kiosco del lugar y se las acercaban. La escena terminaba de forma estremecedora. La mujer salía del baño, como si nada, se juntaba con su pareja y la nena y se iban. La mujer del video la había parido y la había descartado en la basura. Lugar simbólico si los hay. Dejaba a su beba en una bolsa en la basura.
Con la difusión del caso, "El Rasta" y su mujer, la del video, se presentaron en el Hospital Santojanni adonde habían internado a la beba, a quien algunos bautizaron Milagros y otros Faustina.
El "Rasta", -su nombre es Mario Arjona- se encargó de gritar a quien quisiera oirlo: "Yo no soy el padre de la beba como andan diciendo. Mi mujer no es la madre". Al lado, lo acompañaba la mujer del video, Gabriela Fernández.
Con cara de nada se la escuchaba hablar con un jefe policial. Después nos íbamos a enterar que Fernández era parte de la policía provincial y que hablaba con su jefe. Cuando aparecieron en el hospital surgieron las dudas: "si se presentan es porque no tienen nada que ocultar", se dijo. El juez Hernán López dejó a la pareja detenida en el acto. A las 24 horas obtuvo un informe que disipó todas las dudas. La mujer que en el hospital se mostraba con cara de nada, tenía signos físicos de haber parido horas antes, dictaminó un informe forense. Es decir, había sido madre. Lo que pasó en las indagatorias fue crucial. Ella se negó a declarar. Arjona, "El Rasta" contó que no sabía que su mujer estaba embarazada. Habían sido pareja tiempo atrás. Se estaban revinculando. Arjona juró que Fernández jamás le reveló que estaba cursando un embarazo. El juez le creyó al hombre y lo dejó libre por falta de pruebas. A la madre la procesó y la dejó presa. Para el juez López, lo que hizo Fernández fue un abandono de persona agravado por el vínculo: un delito que se castiga con penas de 2 años y 8 meses de cárcel a una máxima de 8 años de prisión. Por eso, con esa calificación, el expediente pasó a la justicia contravencional de la Ciudad. Sin embargo, el juez que la tomó, entendió que se dan los parámetros de una tentativa de homicidio, un delito mucho más grave, con penas más altas. Un delito podría dejar a la madre libre, y el otro lo tornaría más complicado. Lo que se debe determinar es si la madre quiso matarla o abandonarla. La defensa de ella va por lo psiquiátrico. Tal vez intenten demostrar que la mujer es inimputable. Si es ahí, se suma un interrogante más dramático aún. Esta mujer era policía, ocultó un embarazo, y portaba armas.


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