22 de noviembre 2010 - 00:00

Caso Ferreyra: llamado al 911 señaló a Favale

Cristian Favale
Cristian Favale
«Harry es el asesino». Con esa frase comenzó un llamado telefónico anónimo al 911, exactamente cuatro horas después de que cayera muerto de un balazo Mariano Ferreyra, el 20 de octubre pasado, durante los incidentes en Barracas entre un grupo identificado con la Unión Ferroviaria (UF), otro de trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca y militantes políticos, según consta en la investigación judicial. El llamado permitió la detención del todavía principal sospechoso, Cristian Daniel «Harry» Favale, y luego avanzar sobre la participación del delegado de la UF Pablo Díaz como presunto organizador del grupo de sindicalistas y barra bravas montado para repeler la protesta de los tercerizados.

El contenido del llamado al 911 se conoció recién ahora, tras el levantamiento del secreto de sumario dispuesto por la jueza Susana Wilma López, y cuando es inminente la resolución de la situación procesal de los siete detenidos en la causa. Para mañana está previsto que la magistrada dicte procesamientos para todos ellos, o al menos para seis de los apresados.

A tres de ellos, Favale, Gabriel Sánchez (erróneamente apodado «Payaso», tras confirmarse que entre sus tatuajes no posee uno de esas características) y Guillermo Uño, como presuntos responsables de efectuar disparos hacia el grupo de los tercerizados. A Pablo Díaz, como supuesto reclutador; a Juan Carlos Pérez, como presunto responsable de la entrega y ocultamiento de las armas, y a Daniel González y Francisco Salvador Pipito como posibles partícipes del ataque.

Fuentes de la investigación confirmaron que el llamado al 911 se concretó a las 17.45 del mismo 20 de octubre, cuando todavía no había sospechosos y menos detenidos en la causa. Y que dio abundantes precisiones respecto de Favale, tales como que era barra de Defensa y Justicia, su dirección exacta en Florencio Varela, su número de celular y de Nextel, y que poseía dos autos con los cuales trabajaba como remisero. El único dato que se comprobó como erróneo era el de uno de los dos vehículos; por lo demás, la persona que marcó el teléfono contaba con información muy detallada, de acuerdo con la pesquisa.

Tras el rastreo de la llamada, de un teléfono de la zona de Barracas, fue citada a brindar declaración testimonial una mujer que se desempeña como boletera en Constitución. En un primer momento la mujer sostuvo que su empleo fue gestionado por Pablo Díaz, pero luego desmintió ese vínculo y también negó haber llamado al 911. Se trata de un testimonio que, para la defensa de Favale, fortalece la teoría de que el principal sospechoso se trata de un «perejil» señalado por el propio sindicato para deslindar responsabilidades.

La jueza y la fiscal Cristina Caamaño tienen casi resuelto procesar a los imputados por el delito de «homicidio doblemente agravado» -por la presunta existencia de una remuneración a cambio, y por la participación de dos o más personas- y no apelar en principio a la figura de «asociación ilícita» para evitar planteos de inconstitucionalidad por parte de los abogados defensores de los detenidos.

Y esta semana, una vez resuelta la situación procesal, López también prevé avanzar sobre posibles coautores intelectuales del crimen. Los investigadores creen que la participación del sindicato no termina en Díaz, y analizan los cruces de llamados con otros dirigentes de la UF.

Además, deberán definir en los próximos días si les cabe responsabilidad a los directivos de la UGOFE -la concesionaria del Roca- en liberar de tareas a quienes participaron del grupo sindical, y a los policías que intervinieron, que según el Partido Obrero dejaron hacer a los agresores.

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