Cataluña, tensa: envían a la cárcel a los líderes del independentismo

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El Gobierno regional, la izquierda y el PSOE condenaron el fallo contra los jefes de dos asociaciones civiles. La Justicia también impuso medidas restrictivas al titular de los Mossos d’Esquadra. Anoche estallaban protestas.

Madrid - Dos influyentes líderes independentistas fueron enviados a prisión provisional por el delito de sedición ayer, lo que amenaza con tensar más la crisis entre los separatistas de Cataluña y el Gobierno central, la peor en cuarenta años.

Carmen Lamela, jueza de la Audiencia Nacional (tribunal especializado en los casos más complejos), decretó prisión preventiva sin fianza para los líderes de dos destacadas asociaciones independentistas catalanas, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, por el delito de sedición ligado a las manifestaciones ocurridas el 20 de septiembre en Barcelona en repudio al registro de oficinas del Gobierno regional por parte de la Guardia Civil.

El auto los señala como los "principales promotores y directores" de la multitudinaria concentración en la que algunos manifestantes dañaron vehículos policiales y dificultaron por horas la salida de los agentes de un edificio.

Esa noche, Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), y Cuixart, de Òmnium Cultural, se subieron sobre un auto de la Guardia Civil española y llamaron a "la movilización permanente".

Mientras que los líderes fueron enviados a prisión provisional tras declarar ayer, otros dos encausados por los hechos, el jefe de la policía catalana, Josep Lluís Trapero, y una subalterna quedaron en libertad provisional. Al primero se le retiró su pasaporte y deberá presentarse cada 15 días en el juzgado más cercano a su domicilio.

La medida contra Sánchez y Cuixart provocó un cacerolazo que resonó por casi una hora por varios barrios de Barcelona y otros lugares de Cataluña.

Al cierre de esta edición, en la plaza Sant Jaume de la capital catalana se concentraban cientos de personas al grito de "Independencia".

La medida contra los líderes de las asociaciones independentistas -las mismas que convocan a multitudes para los festejos de la Diada- causó indignación en las autoridades catalanas, que la calificaron de "provocación" del Estado español, aun cuando llamaron a la calma.

"Lamentablemente, tenemos prisioneros políticos de nuevo", escribió en Twitter el presidente catalán, Carles Puigdemont. "El Estado español está jugando a provocar, pero no podemos caer en eso", dijo de su lado el vocero del Gobierno catalán, Jordi Turull, mientras que la presidenta del parlamento regional, Carme Forcadell, calificó los hechos "barbaridad".

Desde la izquierda, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, contraria a la declaración unilateral de independencia, afirmó que la decisión es "injusta y un grave error" que aleja el diálogo, mientras el líder del PSOE catalán, Miquel Iceta, consideró que la medida es "desproporcionada".

Tanto la ANC como Òmnium anunciaron varias movilizaciones: un "paro de protesta" hoy al mediodía y concentraciones silenciosas a las 19:00 hora local ante las delegaciones del Gobierno central en Barcelona y otras ciudades.

A Trapero, jefe de los Mossos d'Esquadra, se lo acusa también de sedición por no haber hecho supuestamente lo necesario a fin de impedir el referendo del 1 de octubre prohibido por el Tribunal Constitucional (TC).

El delito de sedición puede ser castigado con hasta 10 años de prisión en el caso de ciudadanos ordinarios, y de 15 años si se trata de autoridades.

Agencias AFP, DPA, ANSA y Reuters

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