13 de julio 2011 - 00:00

Catarsis peronista demora campaña K

Daniel Filmus, Carlos Tomada, Juan Cabandié
Daniel Filmus, Carlos Tomada, Juan Cabandié
Una nutrida tropa peronista asistió ayer a una tenida postelectoral para escuchar fundamentos sobre la decisión de volver a repetir la elección en tres semanas.

La catarsis a la que se entregaron los candidatos derrotados en la sede del PJ Capital no dio pistas de que el kirchnerismo dé un giro en la segunda campaña de Capital Federal, en la que se empecina por conseguir un resultado más digno de exhibir hacia los comicios nacionales de octubre. Con muchos integrantes de la juvenil La Cámpora en la tenida, los contrapuntos de la tropa K se disimularon, pero no desaparecieron. En ese clima, ensombrecido más por la falta de comprensión de buena parte de los presentes acerca de insistir en el balotaje, condujeron el encuentro la dupla Daniel Filmus-Carlos Tomada y el legislador Juan Cabandié.

Escucharon todos, incluidos dirigentes como Víctor Santa María, Juan Manuel Olmos, o el filmusista Gabriel Fuks, de boca del candidato a jefe de Gobierno, que había hablado con Cristina de Kirchner y que la decisión de ir al balotaje no tenía vuelta. Apuntarán ahora a los que votaron en blanco y a los que no fueron a votar, casi aceptando que revertir el voto al PRO es una misión imposible.

Camino incierto

Lo que quedó en duda es si la campaña será una copia de la ya fracasada, donde el kirchnerismo se enfrascó en arengar por la defensa del modelo nacional y olvidó que hay cuestiones más domésticas que movilizan a los porteños en su distrito. Sólo si los K comprendieron que el voto contra sus candidatos locales fue para evitar la hegemonía kirchnerista que rechazan los porteños habría un giro en la campaña, donde en esta ocasión algunos proponen, como si fuera una gran innovación, arremeter directamente contra la gestión de Macri, más que contra su posición.

La principal crítica seguía siendo ayer, por lo bajo y no tanto, contra los jóvenes de La Cámpora, privilegiados tanto en la confección de las listas como en el rol que les cupo, al punto de poder ordenar, el domingo de la derrota, que no aparecieran Aníbal Ibarra ni Gabriela Cerruti en el escenario junto a Filmus, tal como fue la consigna durante la campaña. Ayer, sin embargo, ese aliado K que obtuvo dos bancas salió a defender a Filmus y la idea de dar la segunda ronda, mientras que Cerruti (del telermanismo pasó a tributar a las filas de Sabbatella-Heller) para los K «se fue de vacaciones».

Otro extraviado de la política que salió ayer a dar una descripción de la situación interna fue el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, con algunos dichos que parecen acertados y en tanto se le quite la emoción que pudieran contener, teniendo en cuenta que su pareja, Vilma Ibarra, fue excluida de las boletas para octubre.

Críticas

«Hay aspectos que no se pueden callar, y uno de ellos es que hay un sector de jóvenes que se decía que podía captar la atención de otros jóvenes pero esto no se dio nunca y hubo una gestualidad que fue muy nociva sobre unos candidatos que fueron más obedientes que reflexivos», dijo Fernández ante las radios, y remató con que «los jóvenes que se premian son jóvenes que se han premiado antes de haberse ganado nada».

Mientras el kirchnerismo mastica los resultados porteños, hoy mismo el macrismo dispondrá nuevamente de mesas callejeras en cada una de las 15 comunas del distrito para retomar la embestida electoral, aun cuando considera que Filmus debería desistir del balotaje ante la diferencia de 20 puntos que le sacó Macri.

Filmus se conformó repitiendo que «hicimos la mejor elección de la historia» en la Ciudad, pero el kirchnerismo esconde otra cuenta que le marca el almanaque como posibilidad de acumulación de elecciones perdidas previas a las primarias obligatorias del 14 de agosto: el 24 próximo compiten en Santa Fe, el 31 de julio sería el balotaje porteño y nadie piensa en tantos electores arrepentidos como buscan los K para revertir el resultado, y finalmente el 7 de agosto se votará en Córdoba, donde el Gobierno no tiene candidatos propios.

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