7 de febrero 2013 - 00:00

Cayó el Gobierno islamista de Túnez

El partido del Gobierno de Túnez, el islamista Al Nahda, se vio ayer envuelto en acusaciones por el asesinato de un prominente líder opositor. La puja entre sectores confesionales y laicos reedita las tensiones que se producen desde hace meses en Egipto.
El partido del Gobierno de Túnez, el islamista Al Nahda, se vio ayer envuelto en acusaciones por el asesinato de un prominente líder opositor. La puja entre sectores confesionales y laicos reedita las tensiones que se producen desde hace meses en Egipto.
Túnez - El dirigente opositor Chokri Belaid fue asesinado ayer a balazos en Túnez, lo que provocó protestas en todo el país, ataques a sedes del partido islamista en el poder Al Nahda, acusado de haber cometido el crimen, y choques con las fuerzas de seguridad, que causaron la muerte de un policía.

Una ejecución quirúrgica, dos disparos en la frente y la nuca, uno al corazón, otro en la espalda. Así murió, pocos minutos después de haber salido de su casa, el abogado Belaid, líder laico de la oposición al Gobierno del partido islamista que, a los ojos de muchos, es responsable de lo sucedido. El crimen generó caos en todo el país, el mismo que hace más de dos años fue escenario de las revueltas que rápidamente se contagiaron a otros puntos de la región, como Libia y Egipto, y que se denominaron "Primavera Árabe".

Paradójicamente, con su muerte Belaid consiguió lo que buscaba: la disolución del Gobierno de corte islamista -que asumió tras la caída del régimen de Ben Alí en 2011 -y la formación de otro de tecnócratas. El primer ministro Hamadi Jebali fue el responsable de hacer el anuncio y prometió que las nuevas autoridades estarán en el poder "hasta que se realicen elecciones, lo antes posible".

Desde hacía meses, la coalición de laicos de izquierda Frente Popular Democrático y de islamistas de Al Nahda no lograba ponerse de acuerdo para designar a los principales ministros. Por otro lado, aún no se logró un compromiso sobre la futura Constitución, que bloquea la organización de nuevas elecciones.

La noticia de la emboscada se propagó velozmente a los cuatro vientos del país y decenas de miles de personas salieron a las calles. En la capital, ante la clínica donde Belaid fue llevado agonizante se vivieron escenas de dolor, con personas que se abrazaban en llanto, otros se golpeaban el pecho. Luego una marea humana acompañó la ambulancia que llevaba el cadáver a la morgue del hospital Charles Nicolle, entre banderas nacionales y entonando el himno nacional, al tiempo que pedían por una "nueva revolución".

En la avenida Boughiba se produjeron enfrentamientos entre la multitud y la Policía, con lanzamiento de gas lacrimógeno, piedras, bastonazos. Asimismo, los choques se trasladaron a otros puntos de la ciudad y en Bab el Jazira, cerca de la avenida Bourghiba, murió un policía de un piedrazo lanzado por un manifestante. Las protestas se reprodujeron en muchas ciudades. En varias localidades se incendiaron sedes del partido gobernante.

Belaid será sepultado mañana en un funeral de Estado, en lo que se prenuncia como una jornada de gran protesta contra el Gobierno. Por su parte, cuatro formaciones opositoras locales lanzaron un llamado a la huelga general para hoy y decidieron suspender su participación en la Asamblea Nacional Constituyente.

Agencias AFP, ANSA y EFE,

y Ámbito Financiero

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