27 de julio 2015 - 00:00

Central se quedó con la gloria

Todos los jugadores de Central festejan ante la mezcla de desconcierto y bronca los de Newell’s.
Todos los jugadores de Central festejan ante la mezcla de desconcierto y bronca los de Newell’s.
 Rosario Central hizo enmudecer el estadio de Newell's y se alzó con su cuarto clásico consecutivo, creando una crisis en su rival que ya había sufrido amenazas en la semana.

En un partido con más intensidad que juego, Rosario Central se adueñó de la pelota desde el principio por el prolijo trabajo de Nery Domínguez y Damián Musto en la mitad de la cancha y buscó vulnerar a un Newell's que tuvo como arma más poderosa los remates de 30 metros de Ignacio Scocco.

Con un esquema 4-2-3-1, el equipo del "Chacho" Coudet le ganó en toda la cancha la pelota al rival y tuvo en el juvenil Franco Cervi y el "Chelito" Delgado a sus dos cerebros para buscar a un movedizo Marco Ruben, que terminaría siendo el protagonista del clásico con un golazo a los 22 minutos del segundo tiempo.

El árbitro internacional Néstor Pitana tuvo una pobre labor, ya que "se comió en el primer tiempo un claro penal de Milton Casco a Nery Domínguez, con una especie de "patada voladora" a la espalda, después de rechazar la pelota. Eso le impidió a Central retirarse ganancioso al vestuario, después del primer tiempo, pero en el segundo cuando Ruben aprovechó un gran pase de Nery Domínguez para superar el cierre de Leandro Fernández y derrotar a Ustari con un tiro cruzado.

Newell's había mejorado en el segundo tiempo con el ingreso del juvenil Daniel Mancini, aunque no pudo redituar ese dominio en situaciones de gol claras frente a Mauricio Caranta.

Después del gol, Central se plantó de contraataque con la velocidad de Ruben y Niell y complicó a una lenta defensa de Newell's. Los minutos finales fueron emocionantes porque un resbalón en el barro de Caranta le permitió a Maxi Rodríguez sacar un remate emboquillado que pegó en el travesaño y un minuto después Ustari le tapó un gran remate a José Luis Fernández, pero dio un rebote largo y Niell de palomita desvió su cabezazo. Rosario Central festejó ante un estadio que mezclaba insultos con lamentos. Demostrando una vez más que el fútbol se gana en el campo de juego y no en las tribunas.

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