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Cerealeras resisten presión de Moreno para compra de BAADE
Guillermo Moreno
Sucede que las cerealeras quieren que haya un mercado secundario donde comercializar los bonos. Pero esto para el Gobierno sería una especie de "contado con liqui al revés". Los dólares ingresados para comprar los BAADE no se sumarían a las reservas, por lo que no se cumpliría el objetivo del sistema.
Las tratativas entre las cerealeras y el Gobierno se reactivaron luego del anuncio de Bridas, que invirtió u$s 500 millones en esos bonos energéticos.
El viernes pasado se produjo la última reunión entre las máximas autoridades de las compañías en el país y los funcionarios. Pero el trato no se firmó. La aceptación de las cerealeras está supeditada a los cambios normativos que no registraron avances por el lado oficial y también a la autorización que deben tener de sus casas matrices para girar los dólares.
Una de las alternativas que propuso la industria para aceptar la oferta oficial es que el aporte de las cerealeras pueda ser parte de la prefinanciación de exportaciones, dado que no sería un tema de "blanqueo". Hoy esa financiación es a 6 meses y el dinero destinado a financiar la cosecha que luego se exportará proviene generalmente de créditos en dólares. Lo que pretenden las cerealeras es que ese plazo coincida con el vencimiento de los BAADE, es decir 3 años, para ser liquidado.
Además, la industria asegura que si no hay un mercado secundario interesante para los BAADE, es muy difícil explicar a las casas matrices que se trata de una movida redituable. Las cerealeras más importantes del país son empresas multinacionales. "Por qué la casa matriz decidiría invertir millones de dólares en la Argentina cuando puede hacerlo en otros 60 países en los que opera", dijo un directivo de una compañía comprometida. Según trascendió, el aporte más importante lo harían Bunge y Cargill (con u$s 100 millones cada una) mientras que otros u$s 300 millones vendrían de parte del resto de las firmas como Nidera, Vicentin, LDC y Toepfer, entre otras.


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