30 de agosto 2016 - 00:00

CGT, más cerca de recuperar a los disidentes

La CGT aprovechará el plazo de un mes que le dio al Gobierno hasta su próxima cumbre para intentar un acercamiento con gremios que objetaron el proceso de unidad y la jefatura a cargo de un triunvirato. Los negociadores de la central obrera se aseguraron, hasta ahora, la participación del grupo liderado por el bancario Sergio Palazzo e intentarán conseguir lo propio con el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que encabeza Omar Viviani. En ambos casos el argumento será el mismo: ofrecerles protagonizar la eventual primera medida de protesta contra el Gobierno nacional.

La gestión diplomática interna corre en paralelo con los puentes tendidos hacia la administración de Mauricio Macri. Ayer, de hecho, la nueva jefatura de la CGT concretó el pedido de audiencia con cuatro ministros del Gabinete. Lo hizo a través del jefe de la cartera laboral, Jorge Triaca, a quien solicitaron un encuentro plenario con la participación también de sus pares de Hacienda, Alfonso Prat Gay; Producción, Francisco Cabrera, y Salud, Jorge Lemus.

La dinámica de negociar con el Ejecutivo y afilar los dientes puertas adentro está en línea con la estrategia de "profesionalizar" la gestión del triunvirato de conducción que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. Parte de ese plan fue iniciar el diálogo gubernamental con audiencias de nivel ministerial y no con Macri directamente, por entender que una foto con el Presidente no necesariamente sería conducente a la resolución de cuestiones pendientes en la agenda de la CGT, como la inflación, el tarifazo, el Impuesto a las Ganancias y los jubilados.

Para fortalecer la agenda de planteos la central sindical usará la clásica herramienta de la amenaza. Por un lado, con un acercamiento a organizaciones sociales y de piqueteros, como adelantó este diario, y por otro con un discurso cada vez más confrontativo que buscará sumar a los grupos que hasta ahora quedaron afuera de la conducción.

Anoche, desde la Corriente Federal de Palazzo confirmaron que la voluntad será participar el 23 de septiembre del Comité Central Confederal. "Queremos discutir la agenda y un plan de acción. Hemos presentado nuestros puntos de lo que entendemos debería ser el programa del movimiento obrero y esperamos que convoquen a la profundización de esos temas", le dijo a este diario Horacio Ghilini, del gremio de docentes privados (Sadop). Se trata del sector que abandonó el Congreso de unidad y renunció a ocupar cargos en el Consejo Directivo, y que tuvo como bandera un discurso confrontativo de Palazzo que buscó apurar en la nueva CGT la adopción de medidas de fuerza.

En el MASA las negociaciones para la participación en el Confederal todavía están en veremos. Para la CGT sería clave contar orgánicamente con gremios como taxistas, Unión Ferroviaria, Smata (mecánicos) y Luz y Fuerza, que tampoco concurrieron al Congreso de unificación. Desde la central obrera manifestaron optimismo con una decisión en esa línea del grupo de sindicatos que capitanea Viviani, pero desde el MASA afirmaron que no hubo mayores avances.

En cambio, las puertas permanecen de momento cerradas para el rural Gerónimo Venegas (Uatre) y los dirigentes que lo apoyaron en su aventura frustrada de encaramarse como jefe único de la CGT con auspicio del Gobierno. El pecado que no le perdonan al "Momo" es haber presentado impugnaciones al Congreso. Con esas objeciones Venegas confrontó a sus pares con la necesidad de exhibir una legalidad que en general no es un requisito firme.

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