20 de abril 2012 - 13:28

CGT: Moyano resiste y propone elección mano a mano con Caló

• Descarta bajarse o triunvirato.
• Sus rivales juntan nombres y votos

Hugo Moyano trató de reforzar su perfil opositor recibiendo ayer en la sede de la CGT al diputado Fernando Solanas, entusiasmado éste por la estatización de YPF. Pino fue con su lugarteniente Julio Raffo y, entre otros, Mario Cafiero. En la foto asoma Julio Piumato.
Hugo Moyano trató de reforzar su perfil opositor recibiendo ayer en la sede de la CGT al diputado Fernando Solanas, entusiasmado éste por la estatización de YPF. Pino fue con su lugarteniente Julio Raffo y, entre otros, Mario Cafiero. En la foto asoma Julio Piumato.
Hugo Moyano se atrinchera. Desoye los planteos de consenso, relativiza el volumen del bloque que se perfila en su contra y lanza una contraoferta: elegir, el 12 de julio, con el voto secreto de los delegados de la CGT, entre él y el metalúrgico Antonio Caló.

Votemos. Contemos porotos. ¿Le tienen miedo a votar?, dice, entre alardes, frente los suyos. Y se zambulle en cálculos según los cuales, si la elección fuese hoy, derrotaría al candidato de la UOM que se recorta como la alternativa anti-Moyano.

El protocolo del camionero es simple: descarta «bajarse» y desecha la opción de una conducción colegiada como proponen jerarcas críticos a su conducción que, a pesar de eso, consideran que debe formar parte de la futura cúpula cegetista, pero no como jefe supremo.

Ese menú es el que Andrés Rodríguez de UPCN y Roberto Fernández de UTA llevan a una mesa de diálogo con el camionero. Los dos caciques fueron nominados el martes pasado en Luz y Fuerza por un comité de gremios para ensayar una negociación con Moyano.

Siempre ocurre: aquella diplomacia está perforada por operativos sigilosos. El martes próximo, artífices del plan anti-Moyano se verán con socios -o ex- del camionero que se volvieron remisos a escoltar al camionero en cualquier aventura.

La doble vía demuestra que el «mix» de la UOM, los «gordos», Los Independientes, Luis Barrionuevo y ahora silvestres como la UTA -por años laderos de Camioneros- o SMATA, de Ricardo Pignanelli -que desplazó al moyanista Mario Manrique- asume la fragilidad de la hipótesis de un Moyano en retirada.

Por eso, en paralelo a la tarea de los mensajeros Rodríguez y Fernández, el club opositor al camionero planea un zarpazo para quebrar la red de alianzas. Logró sentar entre los anti al municipal Amadeo Genta, una carta fuerte que Moyano contaba como propia.

Omar «Caballo» Suárez, del SOMU, es otra de las astillas que se desprenden del tronco moyanista, y Omar Viviani, de Taxistas, zigzaguea en la frontera entre dos territorios en guerra. Omar Maturano, de La Fraternidad, es otro jerarca en la línea de fuego.

Hay, además, un pelotón en zona incierta: respaldan la continuidad del actual jefe de la CGT pero, en simultáneo, se muestran alineados con el Gobierno. Figuran en ese «pack» La Bancaria de Sergio Palazzo, SADOP de Horacio Ghilini y sectores del Sindicato de Televisión.

El último martes, los bancarios Andrés Castillo y Eduardo Berrospe participaron de la convocatoria para el acto del 27 de abril en Vélez que clausurará Cristina de Kirchner. A ese show irían, también, dirigentes de SADOP y de Televisión, hasta ahora socios de Moyano.

«Es obstinado, pero al final va a entender», se envalentonó, anoche, uno de los artífices de la cumbre de Luz y Fuerza, sobre una hipotética retirada del cacique camionero. Enfrente, Julio Piumato gritó lo contrario: «Moyano -proclamó el judicial- no se baja».

Recuento

El lunes próximo, el moyanismo hará una juntada para hacer recuento de adhesiones y balance de daños. Por ahora, insisten en que tienen número propio y suficiente para derrotar a Caló. Es la razón que esgrime para invitar a un mano a mano con el metalúrgico.

Ante esa postura, algunos caciques del grupo anti-Moyano se animan a explorar otra variante: que la negociación con el camionero no sea para pedirle que se baje, sino para tratar de garantizar que se pueda votar sin que el Congreso termine en escándalo o con la CGT fracturada.

Semanas atrás, este diario citó la principal obsesión de Caló: «Un congreso de la CGT con dos listas termina a los tiros», advirtieron, por entonces, en la UOM. Es la matriz del planteo del metalúrgico para forzar el consenso y desembocar en un solo postulante.

A 70 días del plenario del 12 de julio, fecha fijada para la elección, esa vía es la menos explorada por los jerarcas, pero se recorta como una salida. Riesgosa, repleta de incertidumbre, pero probable. Es el ring en el que Moyano pretende resolver la pulseada por la CGT.

«¿Alguien se imagina a Moyano aceptando que perdió una votación?». En un gremio anti-Moyano, que a pesar de eso pide la integración del camionero. Usaron la retórica para referirse a la chance de un congreso cegetista donde se enfrenten dos listas opositoras.

Rodríguez y Fernández, cancilleres del consenso, tendrán hasta el 3 de mayo para sondear la voluntad del camionero. Ese día, en domicilio todavía por definir, los anti-Moyano volverán a verse las caras en un encuentro. Tal vez, con la precisión de que deberán competir.

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