CGT: solidaridad con piqueteros sin confrontar con Cristina

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Las críticas de Cristina de Kirchner a la tercerización de la ayuda estatal en manos de las organizaciones sociales encontraron a la CGT del lado del movimiento piquetero. El respaldo, que expresó en público Héctor Daer y que replicó en privado buena parte de la “mesa chica” de la central, tiene más que ver con la aversión común de ambos sectores respecto de la vicepresidenta que con una vocación de los sindicatos tradicionales por estrechar lazos con un espacio al que habitualmente desdeña. De todos modos, la central evitó la confrontación directa con la expresidenta para no sumar otro factor de crisis a la interna del Frente de Todos.

“No hay que generalizar porque se comete un error gravísimo”, afirmó ayer el jefe del sindicato de Sanidad respecto de los dichos de la expresidenta sobre el rol de las organizaciones sociales. Al respecto, Daer dijo a un canal de televisión que “cuando el Estado no dio abasto, las organizaciones fueron las que contuvieron en los barrios”. La defensa de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular y del Movimiento Evita luego del discurso de Cristina fue en esa misma línea reivindicatoria de la labor social durante la pandemia.

El apoyo expresado por el referente de los “gordos” de los grandes gremios de servicios no irá más allá de lo discursivo, al menos por ahora, según pudo relevar este diario. En los sectores mayoritarios de la CGT todavía resuena la posibilidad de instrumentar una marcha en contra de los formadores de precios y la eventual adhesión de las organizaciones sociales, en el contexto de las críticas de Cristina, parecía calzar a la perfección. Sin embargo desde la “mesa chica” de la central lo descartaron en lo inmediato. Alegan que, en el actual estado de crisis interna del Frente de Todos, cualquier movilización, por más que fuese orientada contra privados, podría interpretarse como un debilitamiento de un Gobierno suficientemente golpeado por la coyuntura.

En esa línea se inscribió el análisis que hizo otro de los cosecretarios generales de la CGT, Pablo Moyano, más afín al espacio político que orienta Cristina de Kirchner. “Respeto a todas las organizaciones sociales, hemos compartido muchas luchas. Nadie deja de reconocer el trabajo que han hecho en la pandemia. Creo que la vicepresidenta se refirió a los partidos de izquierda que cobran un porcentaje (de los planes que contiene)”, sostuvo el número dos de Camioneros en declaraciones a la Televisión Pública. El dirigente fue el único de los jefes de la CGT que invitó a una delegación de organizaciones sociales días atrás a la central obrera.

Otro promotor del acercamiento del sindicalismo tradicional a los movimientos sociales es Gerardo Martínez. El líder de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) le aseguró anoche a este diario que “nada de lo que se diga en un relato político modificará la relación de la CGT con las organizaciones sociales ni pondrá en tela de juicio su labor y contención ante los niveles de pobreza y la falta de trabajo formal”.

Martínez, encargado de las relaciones exteriores de la CGT, fue además uno de los que impulsó una marcha contra los formadores de precios, todavía bajo análisis. Ya en 2016, cuando la central puso al frente un triunvirato previo que entonces encabezaban Daer, Acuña y Juan Carlos Schmid, el dirigente había asegurado que una prioridad de la organización debía ser incorporar a su estructura a los movimientos sociales. Pero Martínez es también el gremialista que, dentro de los sectores tradicionales, cuenta con la afinidad de Cristina de Kirchner.

El año pasado, en medio de la pandemia, hubo un pico de tensión entre la central obrera y la vicepresidenta a partir de su propuesta de reformular el sistema de salud.

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