23 de julio 2018 - 23:34

Charlas de quincho

El G-20 y la Rural se llevaron todos los quinchos del fin de semana. Visita clave del FMI sorprendió entre los Angus (vivos) y las parrillas. Viaje de Macri y festejo oficial por mensaje de Trump. El estadounidense, cada día más complicado. P. 2

Pasión. El jefe de la misión del FMI para la Argentina sorprendió el fin de emana con una visita a solas a la Rural. Se confesó fanático de los Angus.
Pasión. El jefe de la misión del FMI para la Argentina sorprendió el fin de emana con una visita a solas a la Rural. Se confesó fanático de los Angus.
Mauricio Macri estuvo tan ajetreado el fin de semana con la cumbre de ministros de Finanzas del G-20 en Buenos Aires como casi todo el resto de su gabinete económico. Eso motivó que los quinchos se concentraran en las comidas oficiales y, fuera del show G-20, en las mesas del restaurant Central de la Rural. Más allá de las penurias que la economía le deparó al Gobierno en los últimos tiempos, Macri estuvo eufórico en varios tramos de su fin de semana. Lagarde, que cenó el viernes en Olivos, fue más allá de lo que se esperaba en apoyos a la Argentina y hasta elogios en el rumbo de los recortes. El Fondo, obviamente, y el mundo esta vez le tienen más miedo a que el "plan" no resulte y a su impacto en la región, que a la contabilidad creativa que aplique el país para que los números del déficit cierren. También se lo vio bien a Macri en su mensaje ante los ministros de Finanzas en este otro tramo del G-20, todo preparatorio a lo que sucederá en noviembre con los jefes de Estado. Feliz Macri también con otra noticia clave de este fin de semana, la que dio el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin: confirmó que Donald Trump vendrá a la cumbre. Fue después de una reunión que mantuvo con Macri, Nicolás Dujovne y Luis Caputo, donde hubo más apoyos a las medidas. Sobre Trump se habló mucho también en los pasillos del G-20 en Buenos Aires. Preocupa que las fuertes críticas al estadounidense, sobre todo por el caso de las acciones de inteligencia rusa en las últimas elecciones, ya no parten sólo de la prensa demócrata, sino también de la republicana que hasta hace poco al menos moderaba sus ataques. Una de ellas es la cadena Fox News. Esa posición va acompañada de otro análisis: se interpreta ahora que infiltración rusa no fue sólo contra Hillary Clinton, sino también contra la nación estadounidense. El episodio comenzó a tomarse como una cuestión nacional, al punto que los Comités de Inteligencia de las cámaras del Capitolio, que son mayoritariamente republicanos, ya están todos en contra de Trump. Un pésimo antecedente en caso de que se presente un pedido de impeachment.

Muchos no sabían quién era, pero los que lo reconocieron se mostraron sorprendidos de que Roberto Cardarelli, nada menos que el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional para Argentina, visitara la Rural de Palermo. Parece que tanto el titular de la entidad, Daniel Pelegrina, como su actual vicepresidente, Nicolás Pino, que le habían cursado la invitación (junto a la de Cristine Lagarde, que no pudo concurrir por problemas de agenda), entre el nerviosismo inicial intentaron cubrir todos los frentes, le hablaron desde la realidad del sector agropecuario como de los grandes desafíos que tiene por delante. También resaltaron la necesidad de invertir en infraestructura, con el objetivo puesto en los trenes, puertos y caminos rurales, reducir la carga impositiva, y ayudar a crecer a las economías regionales, para que el sector continúe creciendo. Y tampoco iban a desaprovechar la oportunidad de poner sobre la mesa el tema de las retenciones, y como éstas representan un impuesto distorsivo para la producción e inversión, en contraposición al actual esquema de reducción que impulsa la actividad. Pero la verdad es que fue el propio economista romano el que les dejó la "pelota frente al arco", al comentar que su hermano, abogado, tiene como proyecto desarrollar un campo en la Argentina y, más aún, le gusta la hacienda porcina. Cardarelli, que no se cansaba de calificar de "bello" a cada ejemplar vacuno, les comentó que su fascinación por Argentina en general, y por el campo en particular, viene desde que leyó el libro del economista Lito Tanzi, en el que le dedica 3 páginas a la Rural. Sin mayor premura (se quedó casi 3 horas), tomó café, recorrió todos los pabellones vacunos y muy en detalle los de maquinaria agrícola, acompañado por un joven economista del FMI, Martín Sasso, con sede en Washington. Pero los detalles más llamativos (junto a su declarada admiración por Argentina) fue que la invitación, a la que rápidamente le dijo que sí, la Rural se la cursó por medio del secretario de Finanzas local, Santiago Bausili. Lo segundo fue que a diferencia de la mayoría de los funcionarios locales, cuando todos esperaban coche y comitiva oficial, Cardarelli apareció "caminando", por la entrada de Juncal y Oro, ya que el taxi...(¡¡) lo había dejado a una cuadra...

El paseo de Cardarelli fue casi un "ensayo con vestuario" al lado de la visita que los ministros de Agricultura del G-20, e invitados especiales de varios países, van a hacer a la Rural el próximo viernes, día en que se eligen los grandes campeones de las principales razas. La permanencia también va a ser larga (va a permitir hablar de todos los temas que inquietan al campo argentino en función internacional, y con miras al acuerdo Unión Europea-Mercosur), ya que también está previsto un agasajo posterior, previo a los cócteles de las distintas asociaciones. Pero como si no fuera suficiente, también al día siguiente van a asistir a la inauguración oficial de la muestra, un espectáculo en si misma (y a la que Macri parece que no va a ir, porque dice que va a estar en Sudáfrica [?]), a la que se podrían sumar algunos de los cancilleres que también están desde ayer en Buenos Aires, razón por la cual fue necesario "adelantar" el acto un hora, para que semejante cantidad de invitados del exterior pudieran coordinar también sus viajes. "Debe ser la vez que más funcionarios internacionales asisten a Palermo en la era moderna", comentaba un conocedor que dudaba si para el Centenario, en 1910, hubo asistencia de autoridades de tal magnitud. Este sí que es un "Bautismo de fuego" para el actual titular de la entidad, Daniel Pelegrina...

Macri partirá el jueves a Sudáfrica para participar de la cumbre de los Brics en ese país. Argentina tiene relaciones comerciales con casi todos los integrantes de ese grupo (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pero no está clara la necesidad imperiosa de quedarse allí más allá del sábado y faltar a la inauguración de la Rural, "¿No hay dos sin tres: No Monumento a la Bandera, No tedeum, y ahora No Rural?", se escuchaba preguntar en los corrillos de Palermo, respecto a las especulaciones sobre el nuevo "faltazo" del presidente Macri a hechos públicos trascendentes en lo que va de este año. Por supuesto que la alternativa de la presencia en el Palco Oficial, el próximo sábado, de la vicepresidente, Gabriela Michetti, dista de ser lo mismo para el sector, menos aún cuando se espera que el campo, a pesar de los avatares económicos de este año, corone 2018 con una cosecha récord de trigo (que podría superar los 20 millones de toneladas), lo que permitiría a la Argentina, entre otras cosas, recuperar el estratégico mercado triguero de Brasil que importa, habitualmente, entre 7 y 10 millones de toneladas.

Los chimentos y especulaciones obvio que no terminan allí, menos aún cuando, a pesar del frío polar en casi todo el país (y el predio palermitano no es una excepción), empresarios, políticos, funcionarios y representantes extranjeros desfilan diariamente por una muestra considerada como una de las más importantes del mundo. Por ejemplo, en la mesa de la empresa de fertilizantes Profertil se pudieron escuchar varios datos importantes ya que son los responsables del 80% de la urea que se utiliza en el país (el fertilizante nitrogenado más difundido), y tienen expectativas de que el mercado, en la campaña que está comenzando, finalmente pueda alcanzar los 4 millones de toneladas de producto total, especialmente para trigo y maíz. La de cal es que en la reciente negociación (se hace cada dos años) acordaron el millón de BTU (el gas constituye el 70% del costo de la úrea) en u$s4-4,30 cuando el contrato previo era de u$s3,80 y en EE.UU. el millón de BTU está a u$s2. La de "arena" es que la urea que está a u$s200 por tonelada en el mercado internacional, ahora subió a u$s270.

Mientras Facundo Suárez Lastra charlaba animadamente en una mesa del Histórico Restaurant Central de la Rural, el excanciller Adalberto Rodríguez Giavarini hacía lo propio en otra mesa de lobistas y periodistas. "A los malos no los conozco, y a los soportables no me los presentaron todavía", fue la críptica frase que dejó flotando en el aire, refiriéndose a las internas dentro de los partidos políticos. Se referiría a los propios, a los otros??. Al lado de ellos, otra mesa pero de señoras, que acababan de cerrar la multitudinaria jornada anual sobre los nuevos desafíos de la mujer rural, organizada por La Rural y la FAO (con las imparables Adela Nores y Cristina Manzano de la entidad ruralista, al frente de la coordinación), comentaban también datos muy llamativos como que en Argentina casi 2 millones de mujeres viven en zonas rurales (y otro tanto de hombres), o que el país junto con Cuba, son los únicos que no cuentan con un Plan de Igualdad. También ratificaron que la brecha salarial (a igualdad de trabajo) se mantiene casi en el 30% en favor de los hombres, mientras que la participación femenina, aunque constituyen el 43% de la mano de obra rural y son responsables del 50% de la producción de alimentos, no es mayoritaria en ningún rubro. Ni siquiera los más altos, como servicios y comercio en los que la participación femenina "asciende" al 44% y al 35%, respectivamente.

Entre otros puntos de fuerte convocatoria durante la primera semana de La Rural, estuvo la gala por los 80 años de Misiones Rurales Argentinas, ONG dedicada en sus orígenes al tema de educación rural y que ahora alcanza a 500 escuelas y 25.000 alumnos de zonas rurales de todo el país. Prohijada por algunas fuertes empresas que, además, le organizan este tipo de "fundraising" y hacen la convocatoria para lograr más fondos. Desde el mítico DJ Alejandro Pont Lezica, hasta Carlitos Balá, pasando por el maestro Raúl Barboza (residente desde hace años en París), o el internacional Eugenio Cuttica que "ambientó" el inmenso salón rojo con esculturas traslúcidas de "Luna", su modelo niña de la pintura Trigal (y además, asistió a la fiesta). En un área totalmente distinta, pero con igual éxito de convocatoria, se cuenta el nuevo encuentro de la cadena de la carne, que comanda el propio presidente Mauricio Macri, actividad que ahora viene recuperándose de la fuerte caída que registró en la década pasada. Llamó la atención, sin embargo, no son que no se hablara de las razones que llevaron a una de las entidades frigoríficas a dejar la cadena y alejarse (dicen que es por diferencias en las formas previstas para acotar los problemas de evasión fiscal y competencia desleal), sino que no hubiera un panel específico sobre los estratégicos problemas sanitarios. Para colmo, justo ahora, Rusia, uno de los principales compradores de carne argentina, acaba de suspender a 4 plantas industriales por supuesta presencia de antibióticos en las canes vacunas exportadas. No queda claro el asunto pues, teóricamente, hay organismos oficiales encargados de controlar y hacer los análisis de cada partida, pero no estaban los funcionarios sanitarios para explicarlo. Lo mismo pasa con cantidad de problemas de arrastre que hay con Brasil en esta materia, y también en otras como las exportaciones pesqueras, sobre todo de langostinos. "¿No será que acá tampoco permiten decirle al presidente (Macri) lo que pasa, como ocurrió recientemente en la reunión de la cadena de competitividad pesquera?. Ahí lo llevaron a ver cómo se construye un pesquero, pero no nos dejaron decirle lo realmente crítica que es la situación, sobre todo, en Mar del Plata", se quejaba en empresario que está en ambos rubros.

De un quincho al otro nos mantiene ocupados Daniel Barenboim. El jueves de la semana pasada llegó al CCK para dirigir a la orquesta Staatskapelle de Berlín que interpretó las sinfonías de Johannes Brahms N°3 en fa mayor, opus 90, y la N° 4 en mi menor, opus 98. El concierto, el cuarto del ciclo que Barenboim y la Orquesta de Berlín presentaron en Buenos Aires, siempre a sala llena y con un público expectante, comenzó puntual. Nadie osó aplaudir entre cada movimiento ni generar el menor ruido y, mucho menos, tomar las fotografías que tanto irritan al maestro. No obstante, pasó algo peor. Cuando finalizaba el "Poco allegretto" de la tercera, se cortó la luz. En medio de la oscuridad y el silencio los músicos encendían sus linternas. Barenboim no esperó demasiado para dar una orden de partida tajante a toda la orquesta. "No hay luz; nos vamos", ordenó. Sus palabras fueron tan contundentes que parte del público, con un contenido nerviosismo, comenzó a retirarse. Poco a poco algunos abandonaban con calma una sala donde no cabía un alfiler y alberga poco menos de 2.000 espectadores. El generador eléctrico que está para estos percances, demoraba demasiado el arranque. El director del Centro Cultural, Gustavo Mozzi, corría para subsanar las contrariedades, mientras, por una vez distendida, la directora del Teatro Colón, María Victoria Alcaraz, disfrutaba de su papel de invitada. Nadie ofreció explicaciones. ¿Qué decir? ¿Qué el generador no arrancaba? Allí estaban los miembros del G-20 que, luego de preparar la reunión cumbre en el palacio del CCK, pasaron por la sala sinfónica llamada la Ballena Azul para escuchar a Brahms. Era imposible no escuchar sus comentarios: "Se cortó la luz en la Argentina". Y luego, se preguntaban: "¿La gente se va sin decir nada?, ¿nadie se queja?". Entonces, como una respuesta, se encendieron a pleno las luces de la sala y los músicos regresaron finalmente con sus instrumentos y partituras. Barenboim, cuyo mal carácter había criticado el señor Cabrales, explicó de modo didáctico que iba a repetir el final del penúltimo movimiento para lograr una continuidad con el dramático final. Recién cuando culminó la función se supo que el corte de luz, breve pero absoluto, había afectado el barrio entero. Los funcionarios Alcaraz y Mozzi, democráticos, ocupaban las últimas filas de la extensa platea, junto a ellos estaban María Marta Condomí Alcorta, Jorge Salvat, Norberto Frigerio y Dolores Giúdice; Ximena Elizalde, Magdalena Martínez, el coleccionista Daniel Oks, Soledad Borgonovo, Eduardo Lloveras, Hugo Beccacece y la artista Nora Iniesta. Junto al escenario estaba Adriana Rosenberg con Arturo Carbajal, Mini Zuccheri y Hugo Petruschansky. Entre el público, quienes lograron salir ilesos después de la conmoción del drama de "Tristán e Isolda", contaban que volvieron para disfrutar del efecto único, envolvente, que alcanza la Orquesta de Berlín cuando se encuentra con Barenboim. Según se dijo, la magia se logra con músicos que ensayan ocho horas diarias, mientras los del Colón apenas llegarían a la mitad. Durante el entreacto se comentó la manía actual por el arte público y la amenaza de Lux Lindner, artista que pretende erigir en la Plaza de Mayo (como si los argentinos tuviéramos pocos problemas) un monumento al contrabandista. Algo así como una apología visual al contrabando. "Dios mío...", exclamo una señora y exhaló un suspiro. "Por suerte -también se dijo- hay artistas inspirados como Leandro Katz que va a instalar su bello 'Alfabeto lunar' en la explanada de la Biblioteca Nacional".

Vamos a terminar con un chiste de oficinas.

El CEO de una gran empresa, en medio de su ocio, se plantea si hacer el amor con su esposa es un trabajo o un placer. Entonces llama al gerente general y le pregunta: "Hacer el amor con mi mujer, ¿es trabajo o placer?". El ejecutivo, que en ese momento hablaba largamente por la otra línea con su amante, responde: "No sé, tengo que estudiarlo". El CEO le da una hora para responder. El gerente va a ver al jefe de Recursos Humanos y le dice: "Tenés unos 45 minutos para determinar si es trabajo o placer que el CEO haga el amor con su esposa". El ejecutivo, que estaba entretenido chateando en la computadora, llama al jefe de Personal y le dice: «Tenés media hora para decirme si el hecho de que el supremo haga el amor con su esposa es trabajo o placer". El jefe deja de tomar mate y va a la oficina del empleado González, que tiene el escritorio cubierto de papeles y está, obviamente, tapado de cosas para hacer. Y le dice: "Che, González, ¿qué te parece a vos? El jefe máximo hace el amor con su mujer, ¿qué es? ¿trabajo o placer?". Sin titubear un segundo, el empleado responde: "Placer". "¿Y cómo hiciste para darme una respuesta tan rápido?" "Porque si fuera trabajo ya me la estaría garchando yo".