En finanzas, si algo define el presente y el futuro de un mercado, es el alcance del derecho de propiedad. Por eso, si no se comprende el sistema legal de un país, no se puede entender su mercado financiero. Si algún efecto ha tenido el "juicio del siglo" ha sido evidenciar, con sus yerros en los pronósticos "judiciales", el desconocimiento de miles de asesores, charletas y vendedores "especializados" en Wall Street. Esto se viene viendo ante cada una de las resoluciones judiciales del caso, incluso la reciente sanción de "contempt" o desacato. Sobre este punto ha sido impresionante la serie de dislates que circulan. El más llamativo es que no se puede declarar el desacato a una nación soberana. La ratificación de estas sanciones por Cámaras de Apelaciones en contra de China (Timber Falling Consultants) en 1992, Irak (Rafidain Bank) en 2002, Belize en 2005, Belarusia (Integral Research) en 2007, Grenada en 2010, Congo en 2011, Rusia en 2013 e Irak en enero de este año, son más que suficiente evidencia que -bajo ciertas condiciones- para la Justicia de los EE.UU. la sanción del "contempt" le cabe a los estados soberanos. Puede ser difícil aceptar que una Corte ordinaria tenga la potestad para sancionar a un país entero, pero esto arranca en 1976 cuando el Congreso sanciona la ley FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act), arrebatándole al Poder Ejecutivo la definición de los alcances de la inmunidad soberana de otros países, para dárselos a la propia ley y al Poder Judicial, lo que acaba de ser ratificado por la Corte Suprema en junio último: "los reclamos de inmunidad de estados extranjeros deben ser decididos por las cortes...en conformidad con los principios establecidos en ésta (FISA)".
Hay quienes argumentan que la legislación internacional, en la "Convención de inmunidades jurisdiccionales de los estados y sus propiedades" (ONU) habla de que no se pueden imponer multas o sanciones a los países que incumplan sentencias judiciales. Pero esta disposición no está vigente, ya que en todo el mundo sólo 28 países (sobre 192) adhirieron a ella, y entre ellos no están los EE.UU. ni, curiosamente, la Argentina. Más expectante que temeroso, el Dow inició la semana cediendo un 0,1% a 16.991,91 puntos.
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