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Chávez activa abrumador aparato para eternizarse
Un cartel en Caracas convoca a votar afirmativamente por la reforma constitucional. La abstención es el principal temor del oficialismo.
Los lemas en los autos estaban escritos con pintura blanca y su improvisado sonido se perdía en pocos metros, mientras jóvenes limitaban la entrega de volantes porque no querían desperdiciar ninguno de los pocos que tenían.
Más tarde le siguió una caravana oficialista. Su camión, equipado con potentes parlantes, sacudió las calles con la invitación a respaldar la reforma en el referendo del domingo, y los autos exhibieron afiches plásticos multicolores.
Recuerdo
La contienda recuerda al enfrentamiento épico de David contra Goliat. Mientras el Gobierno sustenta su estructura electoral en el poder central y el regional, la oposición reúne a pequeños partidos políticos y grupos de la sociedad civil que desconfían unos de otros.
Organizaciones opositoras no tienen un departamento de prensa organizado y el único proyecto común es su lucha contra el militar retirado. También su representación política es débil porque la oposición sólo tiene un 20% de gobernaciones y alcaldías, además de una decena de diputados nacionales que antes eran chavistas.
«Para nadie es un secreto el ventajismo con que cuenta directamente el presidente. Tiene todo el dinero del país. ¿Cómo vamos a pelear con eso, si nosotros tenemos que estar juntando dinero en los semáforos, pidiendo colaboración para fotocopiar los volantes?», dijo el estudiante Gabriel Osorio.
Los autos que recorrieron San Félix, la parte pobre de Guayana en el minero estado de Bolívar, son de los alumnos del núcleo local de la privada Universidad Católica Andrés Bello, explicó Osorio, de 25 años, estudiante de Relaciones Industriales.
Mientras el trabajo del comando oficialista en la vecina ciudad Bolívar, la capital del estado, fue celebrado por Chávez por su nivel organizativo y calidad de planificación, la oposición no logra actuar coordinadamente.
El jefe de la campaña oficialista en ciudad Bolívar, Sergio Hernández mostró un colorido libro con listas de nombres, centros de votación y teléfonos de los
electores. La información, recolectada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y los comandos estatales y municipales, es distribuida a «patrulleros» que deben contactar a los votantes afectos al oficialismo y a los «potencialmente chavistas» para contribuir con su movilización durante los comicios.
Énfasis
«En esta ocasión estamos haciendo más énfasis en la organización del voto que en la parte del voluntarismo y del voto emotivo que despierta el presidente Chávez», explicó la coordinadora de organización PSUV Bolívar, Yrania Romero.
El comando asegura que contribuciones de sus militantes y rifas financian su trabajo y que no usan los recursos del Estado, como denuncian sus adversarios.
Chávez argumenta que su enemigo ideológico, Estados Unidos, está detrás del movimiento opositor y afirma que lo financia y lo asesora. Además acusa a los medios de comunicación privados de estar abiertamente en su contra, y por eso el Gobierno creó canales que le son afectos.
Recientes sondeos otorgan una ligera ventaja al oficialismo de cara a la contienda del domingo, pero reconocen que existe un alto porcentaje de indecisos, de cuya movilización puede depender el resultado. Chávez asegura que necesita al menos una década más para consolidar su «revolución socialista» por lo que requiere la enmienda que le permitirá postularse en 2012.
Cuestionamientos
Sus adversarios cuestionan al mandatario, reclamando que no logró bajar la enorme dependencia del país a los ingresos petroleros, que fracasó en su lucha contra la inflación y no enfrentó eficientemente la creciente inseguridad.
Pero el panorama podría no estar tan claro. Con una enmienda que contempla la reelección sin límite de todos los cargos de elección popular, dirigentes de distintas tendencias admiten que algunos de sus aliados podrían estar actuando para el bando contrario. Opositores podrían promover el «Sí» para quedarse en sus actuales cargos, mientras que oficialistas auparían el «No» para tener oportunidad de ascender políticamente.
Agencia Reuters


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