21 de enero 2009 - 00:00

Chávez, sin fondos, usa bicicleta nueva

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Probablemente, la visita de la presidente Cristina de Kirchner a Venezuela resulte en un poco más de lo mismo: ofrendas florales, acuerdos de cooperación ilimitados en múltiples áreas, intercambio de alimentos por fueloil. Nada innovador: es lo que ocurre cuando los mandatarios se ven con la asiduidad con que lo hacen los presidentes de la Argentina y Venezuela. Como es de rigor, Hugo Chávez habrá de proclamar algo espectacular, desde un proyecto faraónico hasta otra amenaza más al imperialismo del Norte. Pero lo que seguramente no se anunciará es más ayuda financiera: Venezuela también enfrenta difíciles perspectivas económicas y recurre a la bicicleta financiera para salir del paso.
Con el barril de crudo alrededor de u$s 40, los números se complicaron para el país caribeño. Más cuando el 94% de sus ingresos se origina en las exportaciones de petróleo. Los u$s 60.000 millones de 2008 en renta petrolera (con un barril a u$s 110 de promedio) se verán reducidos a un tercio en 2009, de acuerdo con los cálculos de especialistas como Heliodoro Quintero, ex representante de Venezuela ante la OPEP. Para este analista, con el costo de producción por barril a u$s 8 y el precio estancado en u$s 40, los ingresos de 2009 no superarán los u$s 20.000. De seguir con los gastos actuales, esta merma no sólo significará un déficit en la balanza de pagos (las importaciones en 2008 fueron de u$s 50.000 millones), sino que no alcanzará para cubrir las compras de productos alimenticios en el extranjero, que el año pasado estuvieron en u$s 25.000 millones.
Tormentoso se presenta el panorama, sobre todo si se tiene en cuenta que la inflación de 2008 fue del 41,3% sólo para los alimentos. O que la deuda que tiene la petrolera estatal, PDVSA, con sus proveedores asciende a u$s 7.800 millones. O que los pasivos en impuestos de esta compañía alcanzan los u$s 27.700 millones.
Las perspectivas de una enorme contracción en la factura petrolera ya encendió la luz de alarma en el Gobierno. Como primera medida política, el presidente Chávez apuró para el 15 de febrero la fecha del plebiscito en el que se votará la enmienda constitucional para una reelección indefinida. Se sabe que hasta marzo todavía la economía vive un «veranito» petrolero: a partir de ese mes empiezan a cobrarse ingresos por el crudo vendido a fines de 2008 (ya por debajo de u$s 50).
La segunda medida fue anunciada la semana pasada, aunque viene siendo puesta en práctica desde diciembre: la transferencia de u$s 12.000 millones de reservas en divisas del BCV (Banco Central de Venezuela) hacia el Fonden, el Fondo Nacional de Desarrollo creado en 2005, adonde el Gobierno chavista envía los excedentes en reservas del BCV y de los ingresos de PDVSA.
Los movimientos de caja y colocaciones del Fonden no están regulados por el Presupuesto Nacional. Fue éste el organismo encargado de emitir las NE (Notas Estructuradas, o instrumentos financieros en dólares con respaldo en bonos de deuda pública), que compró bonos argentinos desde 2005 hasta mayo de 2008. Para después colocarlos en bancos venezolanos amigos en bolívares. Como resultado del «pase» quedaba la diferencia entre el cambio oficial (2,15 bolívares por dólar) y el paralelo (entre 5 y 6 bolívares).
Pero esta vez el Fonden, según denuncian economistas venezolanos, habría encontrado una manera de multiplicar su dinero a través de una curiosa bicicleta financiera: estaría convirtiendo directamente los dólares en bolívares sin colocarlos en bonos de deuda. Y habría un doble «pase»: se estarían transfiriendo los dólares del Fonden (también ingresos de PDVSA) al BCV para declararlos nuevamente como excedentes de reservas internacionales, y así, otra vez, volverlos a transferir al acogedor Fonden. El Gobierno de Chávez encontró en este artilugio financiero, una nueva gallina de huevos de oro, que antes le brindaban los alicaídos bonos de deuda argentinos. Para salir del paso. Por lo menos, hasta que aclare el panorama petrolero.

Dejá tu comentario