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Chávez llega a elecciones con recesión y alta inflación
Hugo Chávez participó el sábado de una caravana del Partido Socialista Unido de Venezuela en el estado de Anzoátegui. La inseguridad y la inflación amenazan una victoria tan holgada como en ediciones anteriores.
La economía de Hugo Chávez cayó el 3,5% en el primer semestre de 2010, una contracción más profunda que la de todo 2009, en el marco de penurias cotidianas por la inseguridad y un consumo herido por el control de divisas. Para contrarrestar el mal clima, el presidente despliega por estos días su retórica habitual, a la vez que saca a relucir proyecciones económicas que invitan a la desconfianza.
Según el Banco Central (BCV), el PBI de Venezuela cayó el 1,9% en el segundo trimestre con respecto al mismo período de 2009. Ya había caído el 5,8% en el primero. Aunque las cifras comenzaron a mejorar, analistas estiman que la economía, que ya retrocedió el 3,3% en 2009, no logrará repuntar este año. «En vista de ese resultado, uno esperaría que el PBI este año caiga entre el 2,5% y el 3%», comentó ayer el economista Asdrúbal Oliveros.
En los comicios se elegirán 165 diputados, con la oposición retornando a la competencia electoral después de haber boicoteado las votaciones de 200, lo que dejó la cámara en poder total del oficialismo, en uno de los actos de torpeza del antichavismo. Con el tiempo se fueron desgranando algunas variantes del populismo de izquierda que rige en el país, pero en cualquier caso Chávez sigue conservando una sólida mayoría en el Parlamento. Las primeras encuestas conocidas, incluso de consultoras cercanas a la oposición, indican que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ganaría las elecciones, aunque lejos de porcentajes cercanos al 60% de los votos que supo conseguir.
Para Oliveros, el desempeño económico ya no está vinculado a la crisis financiera mundial, que golpeó el precio de las materias primas entre finales de 2008 y el año siguiente, sino a características propias de la economía venezolana, como el férreo control cambiario y una fuerte presión inflacionaria.
El 90% de las divisas que recibe Venezuela proviene del petróleo, cuyo precio se recuperó y fluctúa en torno a los u$s 70 por barril.
«La economía de Venezuela sigue teniendo un desempeño negativo mientras otros países latinoamericamos están en franca recuperación, salvo Haití», dijo Oliveros.
En efecto, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los únicos países de América Latina que no crecerán en 2010 son Haití (-8,5%) y Venezuela (-3%).
A este panorama se suma una inflación del 18% en lo que va del año, que amenaza con superar el 25,1% registrado en 2009. El Gobierno, sin embargo, confía en que la economía crezca el 0,5% en 2010.
«El Banco Central reconoce que empezamos a recuperarnos», se felicitó Chávez recientemente, criticando, además, a algunos economistas que cuestionaron al BCV por manipular pronósticos.
Para Oliveros, las causas del desplome económico son tres: una crisis eléctrica que obligó a severos racionamientos a la industria, el restringido flujo de divisas que afecta a los empresarios y «un divorcio» entre el Gobierno y las necesidades de la industria privada.
«Este sector prácticamente está sobreviviendo con planes de inversiones que han tenido que recortarse, en medio de un ambiente de negocios hostil, donde incluso el concepto de propiedad está en entredicho», comentó.
Desde 2007, Chávez impulsó la nacionalización de sectores clave de la economía como el petrolero o el eléctrico, y recientemente entró con sus métodos antimercado en el rubro alimentario, en más de un caso a través de expropiaciones.En un reciente informe, la patronal Conindustria acusó al Gobierno de «la destrucción progresiva del parque industrial venezolano». Según el BCV, en el segundo trimestre hubo importantes retrocesos en mine-ría (-19,6%), comercio (-6%) y construcción (-6,4%).
Venezuela importa casi la mayoría de los productos y bienes que consume. En los últimos meses, el Ejecutivo ha impuesto nuevas restricciones al mercado cambiario y al acceso a las divisas que concede a los empresarios.
«Esta decisión está creando severos problemas productivos a muchas compañías que se quedaron sin acceso a dólares», declaró, por su parte, el economista Pedro Palma.
«La economía no volverá a crecer hasta no solventar la escasez de divisas; basta con que falte un insumo importado básico en la cadena para que no se pueda expandir la producción», comentó el economista Ángel García Banchs.
Los expertos apelan a un giro radical de la política económica.
«A menos que venga otra vez un boom petrolero que dispare los precios, con esta política económica no hay salida», zanjó Palma.


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