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Chile: estudiantes desoyen hoy amenaza de represión
Sebastián Piñera
Las marchas de hoy tendrán lugar tres días después de que el Gobierno presentara una nueva propuesta que busca satisfacer las demandas. «El tema de la educación vuelve a salir a las calles para demostrar que nosotros seguimos con este movimiento y no hemos bajado los brazos», confirmó Camila Vallejo, dirigente estudiantil.
Tras el anuncio, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, ratificó que su Gobierno no otorgó permiso para las protestas en el centro de Santiago, en cuyas calles ya se desarrollaron tres masivas manifestaciones estudiantiles que culminaron con disturbios y enfrentamientos con policías.
«La marcha no será autorizada por nuestro Gobierno, por los daños que produce a la propiedad y a las personas y a carabineros. Vamos a tomar todas las medidas que sean necesarias para hacer respetar la decisión. El tiempo de las marchas terminó», dijo Hinzpeter.
Llamado
En la misma línea, Piñera hizo un llamado a los estudiantes para dialogar y confirmó que no permitirá más protestas, que a su juicio, «ya cumplieron su rol». «Vamos a proteger el orden público y vamos a proteger el derecho de la inmensa mayoría de los chilenos a vivir en paz», agregó el mandatario, durante un acto oficial en el sur del país.
Pese a la negativa del Gobierno, los estudiantes afirmaron que las manifestaciones se realizarán por el centro de Santiago, en dos etapas: la primera, de los estudiantes de secundaria, quienes desfilarán durante la mañana, mientras que los universitarios lo harán por la tarde.
«Si no se autoriza la marcha, este nivel de represión y de disturbios, que esperemos no ocurran, va a ser mayor. Lo más probable es que sí se marche por ahí de todos modos», dijo en conferencia de prensa Freddy Fuentes, vocero de los activistas de la secundaria.
Las protestas fueron anunciadas a pesar de que el ministro de Educación, Felipe Bulnes, entregara el lunes una propuesta de 21 puntos -la segunda que ofrece el Gobierno desde que estalló el conflicto- a los dirigentes estudiantiles, quienes deberían responderla el viernes, aunque ya anticiparon que no les parece suficiente.
Centros de estudiantes de la Universidad Católica, la Universidad de Santiago y la Universidad de Concepción indicaron que lo ofrecido «no está a la altura de las expectativas generadas ni de las necesidades del país», afirmaron en un comunicado.
La propuesta del Gobierno acoge una de las principales banderas de lucha de los estudiantes: consagrar en la Constitución el derecho a una educación de calidad, cuya responsabilidad está hoy en manos de los padres de los jóvenes.
Plantea además un aumento en becas y la rebaja de intereses de los créditos, junto a un fondo adicional de 4.000 millones de dólares (equivalentes al 40% del actual presupuesto de educación) para los próximos cuatro a seis años.
No obstante, acoge sólo parcialmente el principal reclamo de acabar con el lucro en la educación, prohibido en la legislación chilena pero burlado a través de resquicios legales, y que el Gobierno propone sea fiscalizado a través de la creación de una Superintendencia.
Alto costo
La educación universitaria en Chile es muy onerosa, con cuotas mensuales de entre 500 y 800 dólares en las casas de estudio públicas, y mayormente regidas por la oferta y la demanda, incluidos los planos de exigencia y calidad.
Por su parte, los estudiantes de secundaria, quienes mantienen tomados centenares de colegios en Santiago y que decidieron hace dos semanas instalar una huelga de hambre líquida que actualmente realiza una decena de escolares, también criticaron la propuesta. «La iniciativa del Ministerio de Educación tiene una ambigüedad tremenda y un enredo de palabras; usan conceptos superficiales y tienen una visión bastante de parche de lo que implica la educación, cuando nosotros buscamos un cambio estructural», declaró Daniela Isla, vocera.
Agencias AFP, ANSA
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