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Chile mira al Oscar con polémico film sobre un plebiscito
Una escena de «No», de Larrain. Algunos legisladores chilenos le cuestionaron a la película el valor decisivo que le da el guión a una campaña televisiva anti-Pinochet.
«Nadie lo soñaba», admitió Larraín. «Nadie», recalcó Bernal, sentado junto a él durante la presentación del film en Estados Unidos, que llegará a las salas el 15 de febrero y que competirá por el Oscar a la mejor película extranjera el 24 de febrero junto a «Amor» (Austria), «War Witch» (Canadá), «Un asunto real» (Dinamarca) y «Kon-Tiki» (Noruega).
«Al filmar nadie es consciente de lo que va a ocurrir. Es como un laboratorio pequeño y silencioso, no se sabe cómo acabará todo. Si uno tuviera más control y conciencia de lo que hace, no sería tan fascinante rodar películas, manifestó Larraín, de 36 años. Para el realizador chileno ésta será su primera experiencia en los Oscar, algo que ya ha podido saborear el actor mexicano en varias ocasiones con «Amores perros» (2000), «Y tu mamá también» (2001), «Diarios de motocicleta» (2004) o «Babel» (2006).
Lo hacen con una largometraje, basado en la obra de teatro «El plebiscito», del chileno Antonio Skármeta, sobre la campaña opositora previa al plebiscito del 5 de octubre de 1988 en Chile, cuando ganó la opción del «No» contraria a la continuidad del dictador Augusto Pinochet, narrado a través de los ojos de un joven publicista (García Bernal) encargado de orquestarla.
«La nominación al Oscar fue una gran noticia porque impacta positivamente en nuestra carrera, pero sobre todo es bueno para la película, que aún no se ha estrenado en muchos países. Tiene un recorrido extenso y la candidatura hará que más gente se interese en ella. No quiero guardar las películas en el armario, quiero que la gente las vea», indicó Larrain.
El papel de García Bernal en el film, René Saavedra, es una amalgama de dos personas reales: José Manuel Salcedo y Eugenio García, los líderes de aquella campaña. «Son muy distintos entre sí, pero de alguna manera el resultado sería René, con el elemento añadido de ser un exiliado, un matiz que le da complejidad y una capa más al personaje. Es como un extranjero en su propio país. Le da un toque de otredad porque ve las cosas desde la distancia», sostuvo.
Cuando su estreno en Santiago de Chile, el film no estuvo exento de polémicas. Aunque los comentarios de los ex presidentes Frei, Lagos y Aylwin mostraron cierto acuerdo sobre la realidad histórica que refleja el guión, al día siguiente la polémica estalló en Twitter, sobre todo entre políticos e históricos de la ex oposición a Pinochet, cuestionándole al film la representación de los personajes y la influencia de la campaña de televisión (la famosa «franja del NO») en los resultados del plebiscito.
El senador y ex ministro de Economía durante la gestión Aylwin, Carlos Ominami emplazó directamente al director señalando que la campaña televisiva sólo fue uno más entre los factores determinantes en aquella época. «Con todo respeto por Pablo Larraín: la franja del NO fue un ingrediente más dentro de un tremendo esfuerzo de organización y movilización», escribió el político.
Este tuit que fue reposteado por el ex vocero de Gobierno, Francisco Vidal, quien además tomó citó la frase de otro legislador que tenía una orientación similar a la de Ominami. «Creer que Pinochet perdió el plebiscito por una franja de Televisión es no cachar nada de lo que pasó» retuiteó Vidal.
En respuesta, Larraín salió al paso señalando que «jamás se ha pretendido simplificar todo el proceso del NO a una franja. La película es solo un fragmento».
El ex futbolista estrella de Chile Carlos Caszely fue otro que no quedó a gusto con la película. Según declaró a «El Mercurio», el film lo decepcionó ya que «tenía más que ver con cómo se hacen campañas publicitarias que con la misma historia y contexto de la franja del No». Sin embargo, algunos allegados a la producción señalaron que la molestia del ex jugador de la selección nacional, que se retiró del cine antes de que terminara la película, también obedecía a que pese a filmar algunas escenas con García Bernal, éstas no habían aparecido en el montaje final de la película.


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